Mónica Acuña, la cajera que salió a celebrar el Día del Amigo en Comodoro y nunca más regresó

El 21 de julio de 1998 Mónica Acuña fue vista por última vez cuando se fue de un asado que había compartido con amigos en una casa de Lisandro de la Torre al 2100. Desde entonces se encuentra desaparecida. Historia de una joven que integra una lista negra de 18 desaparecidos en 26 años.
martes, 21 de julio de 2020 · 19:04

 

“Nunca supimos nada. De todas las cosas que hemos investigado nunca se pudo encontrar nada, ni el cuerpo ni algo que me dijera acá está", dijo a Canal 9 Mónica Chodil, la mamá de Mónica Acuña, una joven de 22 años que desapareció el 21 de julio de 1998 en Comodoro Rivadavia y nunca más se supo de ella.

Diversas hipótesis se tejieron en torno a su desaparición. Sin embargo, Mónica pasó a integrar la triste lista de desaparecidos de la ciudad. Es que en la capital del petróleo y el viento, ya son 18 los desaparecidos desde 1994 a la fecha.

Alejandra del Carmen Sales, Hernán Soto, “Araceli” Linares, Iván Torres, Sonia Ester Soto, son algunos de estos hijos, hermanos o madres que desaparecieron sin dejar rastros. El último de ellos es Victorio Joursín, quien desapareció el último 16 de enero. Su familia pide que no cese su búsqueda en medio de la pandemia.

Este martes se cumple el 22° aniversario de la desaparición de Mónica. La joven trabajaba en la sucursal que el Supermercado La Anónima, a donde había entrado 9 meses atrás, y estudiaba Ciencias Económicas en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Tenía solo 22 años.

La víspera de ese 21 año de julio fue un día normal para ella. Se levantó, al mediodía fue a trabajar al supermercado y cerca de las 21:00 salió y volvió fue a su casa de calle Alvear al 1400, corazón del barrio Pietrobelli.

Mónica tenía previsto juntarse esa noche con sus compañeros de trabajo para celebrar el Día del Amigo. Le pidió el auto a su papá, Ricardo, y se fue al asado que se realizó en una casa de Lisandro de la Torre al 2.100.

En esa vivienda del barrio Quirno Costa se quedó por lo menos hasta las 4:30, según indicaron testigos, aunque algunos dijeron que se fue a las 6:30. Bailó, celebró su día y luego se fue. Cuando lo hizo estaba acompañada por algunas amigas y otro joven: Mariano Antileo, la última persona que la vio con vida, ya que fue el último al que dejó en su destino.

Antileo fue uno de los detenidos por la desaparición. El joven fue considerado sospechoso, pero a los pocos días recuperó su libertad. En su declaración dijo que Mónica lo dejó en la casa de su abuela y se fue. Pero la mamá de la joven nunca le creyó y siempre denunció que tenía protección policial por ser ahijado de un comisario.

Por la desaparición la policía también tomó declaración a muchos de las personas que asistieron a la fiesta.

En la pesquisa se logró dar con el auto. Fue encontrado abandonado en el barrio San Martín.

La búsqueda se amplió por diferentes lugares. Más de cien policías y agentes de otras fuerzas de seguridad buscaron a la joven en los primeros días. Mientras tanto, se realizaban allanamientos, pero los resultados fueron nulos.

“Lo único que encontraron fue su uniforme de trabajo y una bombacha manchada con sangre”, recuerda un artículo de la época publicado por Clarín.

Por esos días, los padres de la joven marcharon por el centro de la ciudad pidiendo su aparición con vida. Una de las hipótesis era que había sido secuestrada. Su madre solo pedía que la liberen.

 

DESAPARECIDOS EN DEMOCRACIA

La desaparición de Mónica no fue una más en Comodoro. Se dio a pocos meses de la desaparición del trans Miguel Angel Linares (24), quien se hacía llamar “Araceli”, en una época donde aún no existía la Ley de Identidad de Género.

La causa fue investigada primero por homicidio, luego por secuestro y tuvo varios vaivenes, entre ellos las detenciones de Jorge “Chino” Vera, Héctor “Tito” Vargas y Andrés Gavilán, tres indigentes que fueron acusados de homicidio en calidad de coautores pero luego fueron desligados del hecho.

Para Chodil se trató de “perejiles” que intentaron acusar de algo que no habían cometido. La sospecha siempre recayó en la Policía de ese entonces, valga la aclaración, y en el propio Antileo.

Lo único cierto, es que a 22 años de su desaparición aún sigue siendo un misterio lo que sucedió con Mónica Acuña, tal como sucedió con otras 17 personas; madres, hijos, padres, desaparecidos en democracia.  

 

ADNSUR