Otra empresa amiga del gobierno ganaría dos represas en Santa Cruz y pide cobrar una parte en dólares

Electroingeniería,  grupo afín al Gobierno presentó el mejor precio para construir ambas obras por más de US$ 4000 millones; Lázaro Báez promete impugnar la decisión.

miércoles, 31 de julio de 2013 · 00:00

 

 

 La obra de infraestructura más importante del kirchnerismo desató una feroz disputa entre los principales empresarios afines al Gobierno. Gerardo Ferreyra, de Electroingeniería; Eduardo Eurnekian (Helport); Angelo Calcaterra (dueño de Iecsa, la ex constructora de Franco Macri), y Lázaro Báez ( Austral Construcciones ), y Enrique Pescarmona (Impsa), finalistas de la compulsa para construir las centrales hidroeléctricas Presidente Néstor Kirchner y Gobernador Jorge Cepernic, en Santa Cruz, vienen desplegando en las últimas semanas munición gruesa unos contra otros para quedarse con la obra. El paquete en juego es millonario: contempla un presupuesto de 24.358 millones de pesos, unos US$ 4400 millones al tipo de cambio del Banco Central.

 

Ayer se publicó en el Boletín Oficial el orden de mérito de las ofertas presentadas en la licitación para la construcción, el mantenimiento y la operación de las centrales. El consorcio integrado por Electroingeniería, China Gezhouba Group y la local Hidrocuyo terminó primero. Sus competidores, sin embargo, tienen decidido impugnar esa decisión en los próximos días, y evalúan recurrir a la Justicia en caso de una negativa a sus reclamos.

 

Para los perdedores, la oferta de Electroingeniería debería quedar descalificada por lo que consideran una rareza: pide el pago en dólares en cuentas fuera del país de una porción sustancial del monto presupuestado.

 

El 11 de junio, durante la apertura de las ofertas económicas, la empresa de Ferreyra, muy cercano al secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini (fueron compañeros de celda en los 70, presos de la dictadura), presentó una carta de descuento, con lo que bajó un 17% su oferta inicial. El primer punto de la nota aclara que "los pagos a efectuar en el extranjero se adecuarán a lo indicado en el anexo VIII a de la presente". Ese anexo, al que accedió LA NACION, establece que el Estado deberá depositar a lo largo de 66 meses 1105,20 millones de dólares en el exterior y otros 17.551,24 millones de pesos en el país. De acuerdo con el mismo cronograma, el Gobierno tendrá que desprenderse, por caso, de US$ 89 millones para afrontar la primera cuota, algo llamativo en un contexto de restricciones al pago de importaciones y cepo cambiario.

 

Llamativamente, en el orden de mérito, el Gobierno evaluó la oferta total de la cordobesa expresada en pesos, pero no hizo ni una sola referencia a que la empresa pidió que una parte de esos fondos se depositaran en dólares.

 

La compañía confirmó esas características de la oferta. Sostuvo que los dólares irán a Beijing para pagar las turbinas, que se harán en China: seis del tipo Francis fabricadas por Harbin Electrice Machinary para la Kirchner, y cinco de tipo Kaplan fabricadas por Zhejiang Fuchnjiang Hydropower Equip, para la Cepernic. Aclaró que era necesario para conseguir financiamiento para el 121% del costo de la obra.

 

Detrás de Electroingeniería quedó el consorcio liderado por Helport. En el tercer lugar se ubicó el grupo liderado por Lázaro Báez y Calcaterra. En las últimas semanas, el empresario sospechado de lavado de dinero presentó una queja por escrito a Planificación molesto por la nota de descuento que había presentado Ferreyra. En su entorno explicaron que "si sale el dictamen, es posible que pidamos la impugnación por la vía administrativa o la judicial".

 

El cuarto lugar fue para el consorcio liderado por Pescarmona, que se presentó junto a la filial brasileña de Alstom y Odebrecht, una de las principales empresas de ese país. La Unidad Técnica Mixta, que analizó las ofertas, recomendó desestimarla por falta de financiamiento apropiado.

 

La decisión generó mucha molestia en el entorno del mendocino, cuya empresa había firmado el contrato para la construcción de Cóndor Cliff-La Barrancosa (así se llamaban Kirchner y Cepernic antes del cambio de denominación que ordenó Cristina Kirchner) en diciembre de 2010. Dos años después, rescindió el contrato por pedido del Gobierno. El 3 de julio presentó una gigantesca papeleta de observaciones contra todos sus competidores, en especial contra Electroingeniería.

 

Pescarmona, que abrazó el kirchnerismo en noviembre de 2006, cuando criticó a la prensa y se mostró optimista con respecto a la marcha de la economía, nunca obtuvo un proyecto importante durante las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner. Sus allegados sostuvieron ayer que esta vez no se quedará "quieto" viendo cómo pierde la mayor obra pública de la década. (La Nación).