Hipersexualidad Infantil

Hipersexualidad infantil: qué límites poner como padres

La representación de las niñas y niños como si fueran adultos copiando comportamiento, expresiones y vestimentas que no corresponden con su edad es una tendencia que parece estar en aumento de la mano de las redes sociales.

Recientemente se instaló en los medios una temática que, a pesar de que se observaba en las redes sociales en los últimos años, no había prendido las luces de alerta en los padres hasta ahora.



El divorcio entre María Fernanda Callejón y el cantante Ricky Diotto, trajo aparejado un frente de conflicto que puso por primera vez en palabras una práctica en aumento. Es que el ex esposo de la actriz interpuso días atrás una medida cautelar ante la Justicia “por la exposición y sexualización” de Giovanna, la hija que tuvieron en común después de casarse en 2014.



¿De qué se trata la hipersexualidad infantil? Según la sexóloga clínica Eugenia Bazán Quiroga, “es la representación de las niñas y niños como si fueran adultos, copiando patrones de comportamiento, expresiones, vestimentas y juegos que no corresponden a su etapa madurativa”.



Según la profesional, se da por la información “desde los medios de comunicación, publicidades, redes sociales, videojuegos”, y a través de los mismos adultos, “que exponen a las niñas y niños a experiencias no adecuadas para su edad y colocándolos como ´objeto´ de una sociedad de consumo”.



Según Bazán Quiroga, hay varios factores que muestran la hipersexualidad infantil, y entre ellos menciona fomentarles el uso temprano de esmaltes, maquillajes o tinturas de pelo; alimentar ciertos estereotipos de belleza en los menores que pueden inducir a que el cariño de la gente se obtiene con una determinada apariencia (tipo de cuerpo, belleza, simpatías) que les garanticen “éxito y popularidad”.



El uso de redes sociales a edades tempranas y la exposición a cierto tipo de bailes estimula la distorsión en cuanto a que cada cosa llega o se realiza a la edad madurativa adecuada.



Como recomendación, Bazán Quiroga precisó que los padres deben poner límites, dar el ejemplo e incentivar conductas que fortalezcan sanamente la autoestima de las infancias sin crear peligros como el “desarrollo de trastornos en la conducta alimentaria, ansiedad, depresión y hasta la exposición a situaciones de abuso sexual y grooming”.



Una sociedad sexualizada



Por su parte, la sexóloga Analía Urretavizcaya manifestó que “en general, la sociedad está muy hipersexualizada. Lo que ocurre con los niños, es un efecto o una consecuencia de esto mismo. Lo que sucede, es que los chicos no están evolutivamente preparados para ciertas cosas, no las pueden procesar o comprender”.



“Los padres no están exentos de eso. Fomentarles algunos comportamientos puede llegar a ser tóxico, en especial si se incentiva a adelantar etapas para las que los chicos, reitero, no están preparadas”, enfatizó. “Estamos hablando de chicos que a veces ni siquiera están desarrollados, y aún si lo están, tardan un tiempo en adaptarse a ese nuevo cuerpo”, explicó.



A diferencia de Bazán Quiroga, para Urretavizcaya maquillarse o pintarse las uñas con esmalte en las niñas, por ejemplo, no son necesariamente formas de hipersexualización infantil. “Ellas pueden verlo como un juego, porque de hecho hay juguetes que vienen para pintarse o maquillarse, ellas juegan a ser mamá y está bien en cuanto y en tanto quede en un juego y no sea tomado en serio. Porque imitar a la mamá y maquillarse, en sí mismo no lo es una sexualización. Pero creer que eso es una actitud erótica y fomentarla como tal, es otra cosa. Es decir, no es la conducta en sí misma, sino la connotación que uno le da”, diferenció la profesional.



En cuanto a las recomendaciones a los padres, Urretavizcaya recalcó la necesidad de respetar a los chicos y acompañarlos sin fomentarlos a “quemar etapas” o atravesar situaciones que todavía no están preparados para vivir. “Como padres no debemos dejar a los chicos solos y expuestos ante personas que no tienen los mismos juicios, principios o creencias que cada uno de nosotros. Debemos estar atentos a lo que están haciendo, con quiénes hablan, de qué hablan, cómo hablan. En especial cuando se desarrollan esos cambios en el paso entre la niñez y la adolescencia. Como adultos hay que estar atentos también a cualquier síntoma y siempre pensar que la sociedad en sí está sexualizada. Hay algo de la intimidad que hay que preservar de ellos, y hacernos responsables de los cuidados que deben que tener como niños”, advirtió.


Esta nota habla de:
Más de Nacionales