Historia de Patagonia: Norberto Cobos el ingeniero, No Positivo

“Espero me cobre menos de lo indicado en la carta, pero acepto su proposición, dado que me conviene tener un plano exacto del campo”. Esta conversación sería normal, si los protagonistas no hubiesen sido un representante del gobierno en el Territorio de Santa Cruz y un terrateniente.
sábado, 1 de junio de 2019 · 21:02

“Espero me cobre menos de lo indicado en la carta, pero acepto su proposición, dado que me conviene tener un plano exacto del campo”. Esta podría ser una conversación normal, si no tuviese como protagonistas al representante del gobierno nacional en el Territorio Nacional de Santa Cruz y quien con posterioridad sería uno de los mayores terratenientes y comerciantes en la Patagonia Argentina.

La respuesta con el regateo de precios y otras cuestiones no era entre algún emprendedor y un profesional, al contrario, quien pedía descuentos era Mauricio Braun y el encargado de los planos y mensuras era ni más ni menos que el ingeniero Norberto Cobos, contratado por el gobierno nacional para desarrollar múltiples actividades relacionadas con la fijación de límites, planos y mensuras en Santa Cruz.

En su impecable trabajo de investigación, la profesora Elsa Mabel Barbería deja en claro una trama de relaciones entre los latifundistas y quienes han llegado a estas tierras para hacerse la “América”, aprovechando su condición de privilegio en el manejo de la cosa pública.

“Los dueños de la Tierra en la Patagonia Austral” hecha luz sobre la increíble acumulación de capital en tiempos de nacimiento del Territorio Nacional de Santa Cruz, que tuviera en el proceso inmigratorio entre malvinenses y otros europeos llegados vía Punta Arenas, a los máximos beneficiados por el reparto de tierras.

Eran épocas donde el valor de la lana había acuñado un slogan definido como el Oro Blanco, por su altísimo valor de mercado. Tiempos también de matanzas de obreros, posteriores al exterminio y acorralamiento de los pueblos originarios.

Y Río Gallegos  - cuando no – tuvo una importancia esencial para ese reparto indiscriminado e inequitativo de las riquezas del campo. No fue Cobos el único dedicado a estas actividades.

Hubo otros como Julio Schelkly,  Enrique del Castillo y Alberto Lefrancois. Cobos  contó con una oficina en Río Gallegos dedicada, de acuerdo con la propaganda, a "Mensuras, tasaciones e informes sobre tierras”.

La carta del latifundista Mauricio Braun pidiendo una consideración en los honorarios del funcionario agrimensor, data del 31 de julio del año 1913, lo que demuestra la capacidad de influencia, gestión y lobby que Cobos había alcanzado, luego de recalar una década antes en tierras santacruceñas.

Esta es la semblanza que destaca el diario La Prensa de Buenos Aires con motivo de su deceso:

Ing. Norberto B. Cobos

Falleció en la Capital Federal el 25 de febrero de 1959. Nació en Córdoba en 1865. Hizo sus estudios profesionales en esa ciudad. Cuando obtuvo su título, abrazó la especialidad de astronomía y geodesia e hizo visitas de estudio a Francia e Italia. Su carrera administrativa comenzó con el cargo de analista en la Oficina Química Municipal de Buenos Aires en el año 1887.

 

En 1893 se inició en los trabajos que habrían de constituir la actividad capital de su vida: el estudio y trazado de límites territoriales. Su reconocida autoridad en la materia fue aprovechada en cuestiones fronterizas entre provincias o territorios argentinos: triangulación de San Julián, en el territorio de Santa Cruz, de 1902 a 1903; trazado del paralelo 28, límite entre Santa Fe y el Chaco, y fijación de la frontera entre la Pampa central y las provincias de Mendoza y San Luís.

 

En el ambiente internacional su nombre se halla unido a los peritos Francisco Pascasio Moreno y Norberto Quirno Costa, a quienes sirvió como asesor técnico en los trabajos de demarcación de límites con Chile. Asistió también al coronel Manuel José Olascoaga en la fijación de límites con Bolivia.

 

En 1924 fue considerado por el Instituto Geográfico Argentino para estudiar los métodos y el instrumental de los principales observatorios astronómicos europeos, entre ellos los de Greenwich, Edimburgo, París, Roma y Florencia.

 

En 1931, a pedido de la Sociedad Astronómica Argentina, y en presencia de calificados especialistas de la Nación y de numeroso público, realizó bajo la cúpula del Congreso Nacional el experimento de Foucault, con se demuestra el movimiento de rotación de la Tierra.

 

Fue autor de las obras tituladas: Plano del territorio de Chubut (1895); Demarcación de los límites entre el territorio de la Pampa central y las provincias de Mendoza y San Luís (1906); Tablas de distancias por paralaje (1907); La Ley de Tierras y los ferrocarriles de fomento (1912); Estudio de las leyes de tierras públicas en los Estados Unidos y en la Argentina (1918); Chances simples (1920); La demarcación de paralelos y meridianos en la República Argentina (1926); y Práctica de topografía, geodesia y astronomía (1930).

 

Actuó también en el servicio exterior de la República, desempeñándose como cónsul en Gaiza, Bolivia de 1931 a 1931; pasó después con el mismo cargo a Porto Alegre, Brasil, de donde fue llamado en 1937 para asesorar a la Cancillería en la cuestión limítrofe con Bolivia.

 

En 1938 le tocó defender el tratado de límites argentino-boliviano ante la Comisión de Negocios Extranjeros de la Cámara de Diputados; en 1941 fue nombrado miembro de la Comisión de Límites con Chile, país al cual viajó, delegado por el gobierno y siempre en trabajos de su especialidad.

 

Desempeñó, además, la jefatura de la División Límites Internacionales, la Dirección de Soberanía Territorial y, posteriormente, hasta la hora de su muerte, la Asesoría Permanente de la Dirección Soberanía Territorial en Cuestiones de Límites Internacionales de la Nación.

 

Fuentes:

Efemérides Argentinas, 1492 – 1966

La Prensa, 26 de febrero de 1959

                       

El estanciero                  

No se sabe si fue en sorna la elección del nombre de su estancia o algún remordimiento de su actuación en las huelgas del 20 y 21 en la “Patagonia Trágica”. El versátil ingeniero Norberto Cobos había bautizado con el nombre de “Los Alzados” a su campo en la zona de Puerto San Julián.

Actor esencial en las actividades de mensura y el establecimiento de límites Cobos transitó las épocas nacientes del Territorio Nacional de Santa Cruz a partir del año mil novecientos, realizando su tarea profesional.

El amigo Pablo Alejandro Walker, un lector de expertos como sabiamente se define, nos arrima una anécdota que ilustra el accionar de esta figura, haciendo referencia a las famosas “leguas de Cobos”, que representaban una métrica superior a los cinco kilómetros lineales.

Sin embargo Cobos acciona desde temprano tratando de lograr ventajas en el otorgamiento de concesiones o explotación de los recursos naturales de Santa Cruz.

En el año 1911, pide al Congreso la concesión de una línea ferroviaria que parte de Río Gallegos, con la construcción de dos ramales uno al noroeste y otro al oeste. En Cámara de Diputados se aprobó pero no se sancionó totalmente como parte de la política de Argentina en la Primera Guerra. 

Se presupone que el primero unía a Lago Argentino y el otro al valle del Río Turbio para exportar la lana. Previamente sus actividades estuvieron ligadas a la mensura de localidades como Puerto Santa Cruz y Colonia Las Heras.

No es falaz sostener la funcionalidad de Cobos para con los latifundistas que provenían en general de la región de Magallanes, en Chile. Aparecen los nombres de José Menéndez y Mauricio Braun, según surge de la correspondencia documental que se encuentra en el Museo Histórico de Magallanes.

Los acontecimientos  de conflictividad que ya comenzarían a vivirse en todo el país y que alcanzarían los momentos más dramáticos con la masacre de peones rurales también lo posicionaron a Cobos como un hombre de aceitada llegada a los funcionarios de primera línea del gobierno radical de Hipólito Irigoyen.

En su prédica, el multifacético Cobos, ahora como presidente de la Sociedad Rural de Puerto San Julián insistirá en que los obreros nucleados en la Sociedad Obrera y en especial los peones rurales tienen como objetivo el establecimiento de un gobierno como el instalado en Rusia, con los soviet comunistas.

Cumple un rol destacado en acercarse a los diarios conservadores de la época repitiendo esta prédica que calará hondo, no sólo en los dirigentes políticos, sino además en los sectores más ultranacionalistas del Ejercito que concluirían con posterioridad en el baño de sangre de los campos santacruceños..

Tendrá Cobos un interlocutor poderoso, servicial a todos los reclamos de represión, comenzando por la de principios del año 1919 cuando se produjeron la matanza de obreros en los Astilleros Vasena y luego la masacre de inmigrantes de origen judío en Once, considerado el primer “Progrom” en America.

Se trata de Ramón “el tuerto” Gomez ministro del Interior y amigo del entonces asesor letrado de los talleres metalúrgicos Vasena, el senador nacional de la UCR Leopoldo Melo.

El devenido en ganadero y lobbysta Norberto Cobos azuzaría a la represión obrera con sus dramáticas  consecuencias. Sería junto con Américo Berrando, ganadero y corresponsal del diario La Prensa en Santa Cruz y el comisario Juan Albornoz formaban una tríada de aceitada actuación dentro de la Liga Patriótica, grupo para policial que persiguió obreros en la Patagonia Trágica”.

La estancia “Los Alzados” del ingeniero Cobos se transformaría luego en “Manantial Espejo” donde una explotación mineral fue cerrada luego del presunto agotamiento de las reservas de plata, material extraído durante mucho tiempo y que le diera impulso a la localidad de Gobernador Gregores.

Siempre algún registro fotográfico queda y lo encontramos al ingeniero Cobos durante un homenaje que le fuera brindado en el mes de septiembre de 1958 al ser recibido por el entonces presidente Arturo Frondizi. Era el funcionario de mayor antigüedad en la función pública. Había ingresado en el año 1887 y aún se prolongaba al ser recibido por Frondizi.

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