Historias de Patagonia: A Horas de la guerra

Río Gallegos sigue siendo una pequeña población en el sur argentino. Sin embargo esa navidad del  78 será distinta a las anteriores, plena de tensiones que han dividido a familias de uno y otro lado de la frontera.
sábado, 17 de agosto de 2019 · 23:22

*Mario Novack
La capital santacruceña asistía a un refuerzo de tropas de las tres armas, con un inusitado despliegue de efectivos en su mayoría provenientes del norte del país. La cadena de volcanes que circunda a Río Gallegos, en el denominado “Campo Volcánico Pali Aike” sirvió de lugar de acantonamiento y ensayo para un eventual enfrentamiento.

La estancia Don Bosco, de la familia Rodriguez Zhan, ubicada a 18 kilómetros de la ciudad albergó en el cráter del volcán Cerro Norte a los soldados que desplegaron sus ejercicios correspondientes.

Hasta hace algunos años era posible encontrar latas de viandada y otros elementos que habían quedado allí luego de culminado el conflicto y cuando se procediera al retiro de los efectivos.

Otros de los elementos que habían quedado en nuestra región eran las minas antipersonales que ambos ejércitos habían colocado a uno y otro lado de la línea fronteriza. Para la Patagonia en general y Río Gallegos en particular el impacto del litigio adquiría ribetes dolorosos, en virtud de la extensa ligazón familiar en familias que inmigraron desde la Pata chilena hacia nuestro país.

Lazos históricos, familiares y culturales unen ambas naciones. Sin embargo se estuvo a horas del inicio de un conflicto de magnitudes insospechadas, del que se logró salir en la víspera de esa Nochebuena de 1978.

Con una evaluación fría y a modo de cálculo matemático hasta se habían previsto la cantidad de bajas que tendrían las Fuerzas Armadas Argentinas. En marzo de 1987 la revista Somos publicó un documento exclusivo del prestigioso periodista Bruno Passarelli, titulado “Historia Secreta de la guerra que evitó el Papa, en el que se revelan detalles impresionantes desconocidos hasta ese momento.

“La guerra con Chile tenía fecha y hora exacta de comienzo: la Argentina cruzaría la frontera para ocupar las Islas Picton, Lenox y Nueva, el viernes 22 de diciembre de 1978 a la hora 22. Apenas dos horas y media antes del “punto de no retorno” se impartió – en clave – la orden para detener el operativo.”

“Los últimos toques al impresionante despliegue bélico se habían dado en los tres días anteriores. Sin embargo las fuerzas integrantes del Operativo Soberanía comenzaron paulatinamente a ocupar sus posiciones desde fines de octubre.”

“Así desde la provincia de Buenos Aires se desplazaron a la Patagonia el Primer Cuerpo y la 1º Brigada de Caballería Blindada, desde el litoral el Segundo Cuerpo, también del Ejercito, también se destacaron a unidades de artillería de asalto y antiaérea que se movieron desde distintos puntos del país”.

“La concentración final de efectivos se realizó por vía aérea: los gigantestos Boeing 707 llevaban al sur contingentes de hasta 370 hombres en cada viaje. En que consistía el plan de ataque argentino..? Una primera fase incluía la ocupación de las islas en litigio y luego unas más al sur, incluídas la de Hornos. En esta etapa no se preveía encontrar resistencia seria.

“Según fuentes seguras, que años más tarde revelaron datos claves, sería bombardeada la ciudad de Punta Arenas, y el hostigamiento aéreo alcanzaría a otros objetivos militares y relacionados con el transporte y el abastecimiento.

“A la hora cero del día 23, el Ejercito Argentino cruzaría la frontera por cuatro puntos distintos y comenzaría el avance por territorio chileno. Aunque nunca se informó oficialmente, lo más probable era que el primer gran objetivo fuese la misma ciudad de Santiago, que habría tenido como alternativa a la de Valparaíso.”

“La ofensiva  argentino no se reduciría sólo al sector sur del territorio enemigo. En la segunda etapa se iba a operar una segunda invasión a la altura de Neuquén, buscando cortar en dos el mapa chileno.”

“La Fuerza Aérea debía realizar ataques masivos y fulminantes sobre todos los aeródromos trasandinos para destruir la mayor cantidad posible de aeronaves en tierra. Se tenían previstos combates navales en la zona de Magallanes y el propio Canal de Beagle”.

“El punto más débil de la línea de defensa argentina se encontraba a la altura de la provincia de Chubut, ya que la accesibilidad de los pasos cordilleranos hubiera permitido el paso de blindados chilenos enviados a tomar la ciudad de Comodoro Rivadavia. Se buscó contrarrestar ese peligro concentrando más de 40 mil hombres en esa región.”

“Se sabe que la réplica chilena estaba estructurada en base a tres alternativas: ataque a la ciudad de Río Gallegos; invasión a la provincia de Neuquén y una invasión por el norte.”

“En aquel momento el Ejercito Argentino, según fuentes militares, era superior al trasandino en una proporción de 1.8 a 1. En cuanto al potencial naval y aéreo, las fuerzas se consideraban parejas, con un leve predominio argentino.”

“En el Estado Mayor Conjunto se había hecho una evaluación de las bajas previstas para ambos bandos: se estimaban en 20 mil hombres.”

“Todas hipótesis puestas sobre la mesa de operaciones indicaban que se esperaba que, una vez iniciadas las acciones, estas tuvieran un pronto desenlace. Por eso se buscaba obtener una victoria sustentada en la destrucción del aparato militar chileno, obligando a este país a una rendición lisa y llana ( hipótesis de máxima) o la aceptación de los reclamos territoriales argentinos ( hipótesis de mínima ). Inmediatamente se operaría el repliegue de tropas hacia la frontera.”

“Existía el peligro de regionalización del conflicto, ya que Bolivia y Perú no iban a desperdiciar la oportunidad de cobrarse viejas cuentas pendientes con Chile y recuperar territoriosque éste les arrebatara”.

“Una tercera posibilidad era que se registrara la intervención de algún organismo internacional ( presumiblemente las Naciones Unidas ) para detener la lucha. En ese caso la Argentina iba a aceptar en forma inmediata el envío de una fuerza de paz. Por esa razón se planificó todo el operativo militar con la premisa de efectuar un ataque corto y contundente tendiente a capturar en poco tiempo la mayor cantidad de territorio”.

La información de “Somos” continúa expresando que la guerra se paró a último momento . “El 22 de diciembre, a las 15.30 horas, escribe Pasarelli, hubo una reunión decisiva en Buenos Aires a la que asistieron el presidente Videla, el canciller Pastor y los tres jefes de las Fuerzas Armadas, general Roberto Viola, almirante Lambruschini y brigadier Agosti. Duró tres horas, al cabo de las cuales se impartieron instrucciones para suspender la aplicación del Operativo Soberanía”.

En Río Gallegos, como en otras unidades comenzó el repliegue a sus destinos de origen y hoy la ciudad tiene en Guer Aike un recuerdo del paso de los soldados argentinos que dejaron como testimonio, en una Cruz de la Paz, como ellos la denominaron. Al cumplirse cuatro décadas de ese episodio, se realizó un reconocimiento en la Cámara de Diputados que tuvo como impulsor al legilslador calafateño Jorge Arabel, según destacó el diario Tiempo Sur.

Probablemente a quienes la han observado durante muchos años les parezca un simbolismo religioso más que pende del bajo cerro que domina la ruta de acceso a la capital de Santa Cruz, a 28 kms del ingreso norte a Río Gallegos: allí luce como una simple y enorme cruz de madera, hecha de postes de luz, pero plantada como símbolo de la paz por hombres de la guerra cuya historia tan grande y dolorosa como esperanzadora, contrasta con su simpleza y la humildad de su estructura.

Es importante mencionar que uno de aquellos actores contemporáneos fue Daniel Herlein. Piloto, soldado y amante de la paz, que transcurrió muchas horas a bordo de su A4B Sky Hawk, esperando la fatídica orden de despegue para atacar Pudahuel, la que nunca llegó. 

“Quizás la cruz desesperada pero potente, tal vez el corazón del hombre y la intervención a tiempo del Papa Juan Pablo II, construyó la sinergia que logró la paz y nos sacó a ambos países en la oscuridad”, manifestó Arabel al tiempo que agregó “con este pequeño aporte a través de este proyecto sumamos al esfuerzo que lleva adelante Daniel Herlein en su búsqueda de que este verdadero símbolo del esfuerzo, la constancia y la voluntad para lograr la paz, como anhela el mismo Daniel, sea conocido y valorado por el pueblo de Río Gallegos, de la Provincia de Santa Cruz y de la Nación, porque fue un sacrificio valiente de quienes le dijeron NO a la guerra, y todo sucedió acá, tan cerquita de todos nosotros que nos aturden aún los ruegos de aquellos rezando por la paz de nuestros pueblos ”.

 Quisimos destacar este episodio historico, ya a más de 40 años de sucedido y el gran impacto que el mismo tuvo en la ciudad, la región y el continente.