Historias de Patagonia: Casa Barberia..la de la doble garantía…

Demetrio Barbería miró la ciudad desde la baranda del Vapor “Asturiano” y como Charles Chaplin echó una moneda al agua apostando a la fortuna de su nueva vida en Río Gallegos.
sábado, 14 de septiembre de 2019 · 22:12

* Mario Novack

Por un instante desfilaron por su mente imágenes de su vida en España, lugar donde había nacido, crecido y sufrido con el franquismo. Y se le antojó que a él y su familia le iría mejor en esta pequeña ciudad.

Las chatas de desembarco eran una postal de esa población de unas 15 mil almas en el extremo sur de nuestro país. El “Asturiano” era un Vapor que formaba parte de la flota de la Compañía “La Anónima”, cuyos capitales por entonces dueña y señor de la actividad económica y de las comunicaciones en la Patagonia.

Lo de las comunicaciones era literal. No sólo el transporte, sino también las emisoras que se fueron instalando a lo largo de la región eran propiedad de la Compañía Broadcasting de la Patagonia, una subsidiaria de La Anónima.

Es por ello que su padre Tomás Luis Barbería fue comisionado por la firma RCA Víctor para trabajar en la instalaciones de estas radios en la Patagonia. De allí el destino final de los Barbería y una extensa trayectoria en las comunicaciones y el comercio, en Río Gallegos.

Barbería tenía una exitosa carrera en la radiodifusión en Pontevedra primero y en Buenos Aires luego y algunos aspectos son relatados en un artículo del escritor español Tomás Manuel Abeigón Vidal en el periódico El Faro de Vigo.

 En 1927 se publicó la siguiente nota en El Correo de Galicia:

Tomás Luis Barbería Durán nació en la ciudad de Avellaneda (Argentina) en 1896. Hijo de un vasco francés y una gallega que habían emigrado a Buenos Aires, viajó cuando tenía 9 años de edad, al país de origen de su madre, España, donde recibió primordialmente educación rural, mecánica y electricidad.

Casado con Pilar Sayáns Núñez, nacida en 1894, Barbería tuvo seis hijos: Leopoldo, José Luis, Emilio, Demetrio, Patricio y Aurora.

En diciembre de 1925, Barbería fue elegido secretario de la Sociedad de Conductores de Automóviles de Pontevedra.

"El industrial D. Luis Barbería, ha tenido la gentileza de invitar a varios vigueses a unas audiciones de radio en su domicilio.

Con motivo de las grandes fiestas que se celebraron en honor a Santa Lucía, instaló un potentísimo  aparato y de los más perfeccionados."

Dotado de una lúcida inteligencia, en su juventud, Barbería se vinculó a los negocios de los hermanos Vázquez Lescaille en Pontevedra, donde más adelante comenzó a construir, montar y reparar aparatos de radio para particulares. Algunas estaciones de radioaficionados de Pontevedra se construyeron en el taller de los Vázquez Lescaille.

Como ocurrió en otros muchos casos a lo largo de la geografía española y también en el extranjero, los hermanos Vázquez Lescaille se dieron cuenta que sería un buen complemento a la venta de receptores el tener una emisora propia de radiodifusión con programas de música, conferencias y otras alocuciones que prendieran el deseo en sus potenciales clientes por hacerse con un aparato receptor de los que ellos vendían, y con el que poder escuchar cómodamente desde casa la programación de una emisora local. Enrique, que había dejado el ejercicio de la medicina, empezó a experimentar un creciente interés por la radio y se centró en su idea de construir una emisora contando para ello con la ayuda de sus empleados Tomás Luis Barbería y Ramón Pazos, con los que empezó a estudiar el proyecto en 1931. Ramón había estado en Madrid durante unos meses recibiendo cursillos de radiotécnica impartidos por norteamericanos y Tomás Luis utilizó sus contactos en Argentina, país muy adelantado en la experimentación e implantación de la radio, donde contó con el asesoramiento del ingeniero de la R.C.A. Víctor Argentina, S.A.,  Alberto Carlos Cambre, a quien encargarían el proyecto y material necesario para construir la emisora de Broadcasting pontevedresa. También se habían suscrito a la argentina Radio Revista, "Publicación quincenal, exclusivamente de •Radio•, escrita por y para los aficionados"  y algunas otras norteamericanas que les traducían en Pontevedra.

Aunque Barbería tenía su casa en Moraña, durante la semana vivía en Pontevedra, alojándose en la casa de huéspedes de José de Saa en la calle Progreso, cerca de la iglesia conventual de San Francisco y de su lugar de trabajo. Como no había otro medio de comunicación con su familia, esperaba que a medianoche se apagara la transmisión de la emisora, dejaba pasar media hora, ponía en marcha nuevamente el equipo y les hablaba por la misma a su mujer y a sus hijos, que eran los únicos en Moraña que disponían de receptor. Tomás Luis Barbería y su familia gozaban de una buena situación económica, poseían un automóvil y los hijos, bicicletas. En Moraña se dedicaban al cultivo y cría de cerdos y vacas lecheras.

Cuando comenzó la Guerra Civil Española, Tomás Luis Barbería tuvo que esconderse debido a sus ideas políticas. Los hermanos Vázquez Lescaille le ayudaron, teniéndolo oculto en un entretecho durante una semana, hasta que le consiguieron los papeles para que cruzara, oculto en un vehículo junto a su hijo mayor Leopoldo, conducido por Ramón Pazos Gondar hasta pasar la frontera con Portugal, desde donde embarcaron hacia Buenos Aires. Allí vivían cuatro cuñados de Berbería.

Comenzó entonces a trabajar en la R.C.A. Víctor Argentina, empresa que había sido contratada por la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, para el montaje de la Cadena de Emisoras de la Patagonia. Posiblemente Barbería fue recomendado por Alberto Carlos Cambre.

Mientras tanto, su mujer y el resto de sus hijos permanecieron en Moraña donde la guerra hizo que las condiciones de vida se endurecieran para ellos. Tomás Luis Barbería, al ser argentino solicitó  la repatriación de su familia.

Barbería viajó a Río Gallegos en 1938 por medio de la RCA Victor para instalar los equipos de la emisora radial de la Compañía Broadcasting de la Patagonia, encargado de la instalación de la LU-12, que por aquel entonces se definía como “La más austral de las emisoras argentinas”.

La Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia encargara tres emisoras: Río Gallegos, Comodoro y Bariloche. El contrato de trabajo era por tres meses y a Barbería le tocó, en principio, Bariloche. El técnico al que le tocaba Río Gallegos era recién casado, así que  le pidió a Barbería permutar el destino, a lo que esté accedió.

Una vez instalados todos los equipos, probaron la medición de onda de la señal después de medianoche porque todas las emisoras paraban a esas horas, entonces la onda de Río Gallegos podía llegar bien a Buenos Aires para controlar la calidad.

Barbería vivía en la misma planta transmisora que estaba en las afueras del pueblo, mientras que la emisora estaba en un edificio de la esquina de las calles San Martín y Zapiola, en diagonal con la plaza. La llegada de la emisora de radio transformó la vida de la gente del lugar.

Terminada la Guerra Civil y ya iniciada la Segunda Guerra Mundial, la familia se reunió en Río Gallegos, abandonando España en dos tandas, primero tres de sus hijos y seis meses después su mujer con el resto. La familia se instaló en la planta de la emisora de broadcasting, donde trabajó Tomás Luis Barbería durante diecisiete años.

Barbería construyó un local en un terreno que compró en la calle Perito Moreno de Río Gallegos y allí fueron los inicios de su taller de electrónica “Casa Barbería, S.A.” en 1945, donde trabajó él, su hijo Demetrio y su yerno José Agraso. En 1953, Barbería se retiró de la LU 12 y se dedicó solamente al taller que dirigió hasta su fallecimiento en 1969.

  Demetrio Barberia, con juveniles 97 años reside en El Calafate, abocado a las actividades de su chacra, ya retirado del comercio y las comunicaciones. Tiene lúcidos recuerdos de su llegada a Río Gallegos, el servicio militar en el recientemente construido Regimiento 24 del Ejercito Argentino.

Rememora y valora la gestión del entonces gobernador Juan Manuel Gregores, un impulsor de las comunicaciones en toda la extensión del entonces Territorio Nacional de Santa Cruz y la  actuación, al igual que su padre en la planta transmisora de LU12 Radio Río Gallegos.

Casa Barbería es un recordado comercio de venta de electrodomésticos y donde en la etapa más destacada de la radiodifusión se fabricaban los aparatos de radio. Demetrio aún recuerda que él, con 12 años,  tuvo que trabajar en lugar de sus dos hermanos que fueron llevados al frente de combate en la Guerra Civil Española.

Tenían en ese momento, 15 y 17 años. El menor de ellos enfermó de tuberculosis en España y cuando volvieron a la Argentina, luego de comenzar a trabajar en Comandante Luis Piedrabuena en el Correo, su estado de salud se agravó falleciendo en Buenos Aires.

A veces, como lo sostuviéramos, las mejores historias sobre nuestros conocidos nos son contadas desde otra geografía y éste es el caso de los Barbería.