Historias de Patagonia: Vicente Enrique Rebolledo de profesión minero

Nací en Neuquén el 15 de octubre de 1932. Entré a trabajar en San Eduardo , en las minas el año 1951. En el 55 ya me vine para acá, después que nos trasladaron ,… digamos que a la fuerza nos vinimos porque nos trasladaron. El que no cumplía el traslado quedaba fuera de la mina.
sábado, 5 de diciembre de 2020 · 00:58

* Mario Novack 

Nos trajeron porque se cerró la mina de San Eduardo , explotó , se prendió fuego , explotó , murió mucha gente; era un campamento , era como un pueblito , había escuela , un cine , iglesia , comisaria y después que se terminó eso, que era del estado , el gobierno decidió el traslado. 

Quien habla es Vicente Enrique Rebolledo de profesión minero. Minero toda la vida en ese San Eduardo lejano que borró del mapa la tragedia ocurrida en marzo de 1951.  Hasta entonces San Eduardo era un lugar promisorio que crecía de la mano de la demanda de carbón necesario para mover la industria y la maquinaria que renacía luego de la Segunda Guerra Mundial. 

Pero la mañana del 29 de marzo se produjo una explosión de gas metano que dejó muchos heridos, seis víctimas fatales y marcó el comienzo de la desaparición del pueblo que contaba con una población de 5.500 habitantes. da en esa San Eduardo lejana que borró del mapa la tragedia ocurrida un 29 de mayo de 1951.
 

Rebolledo tiene actualmente 88 años cumplidos hace poco y le sigue peleando a la vida, esta vez internado en el Hospital de la Cuenca, con su salud que ya comenzó a resentirse. La historia del lugar está hermanada con la minería, con el yacimiento. La de don Vicente también.


Este artículo está escrito sobre la base de una entrevista realizada por Mariana Menna, su nieta, en el año 2015. Tiene, desde luego, la carga emotiva del relato oral, rico en vivencias y sentimientos de tres generaciones.


Cuenta don Vicente sus primeros pasos en la minería, luego de terminar los estudios en la Escuela de Artes y Oficios, en Neuquén. El administrador de San Eduardo les había prometido a los egresados de la misma, que “tendríamos trabajo en mina, apenas terminaban los estudios”.

“Así fue, después de estar en la Marina, entre a San Eduardo y entonces la tragedia nos movilizó hasta este yacimiento que era nuevo y acá vinimos”. Me toco venir con una delegación de compañeros de trabajo , éramos 17 y como yo conocía porque había estado en Ushuaia , en la parte de Río Grande en la Marina, venia encargado de la delegación con un administrativo que traía la documentación de todos los que veníamos par acá .

Hasta Río Gallegos llegábamos bien pero de ahí para acá “ había que sufrir para venir “ había un colectivo viejo que le decían el “Chalía”. Ahí veníamos todos agrupaditos en el colectivo ese , tapados con una manta , con un saco o lo que sea para llegar a Río Turbio en pleno invierno . yo llegue acá un 29 de julio de 1955 en pleno invierno


 
Acá era un hielo total , andábamos perdidos prácticamente , menos mal que acá nos recibieron , nos llevaron a un lado , nos dieron alojamiento , y ahí anduvimos perdidos unos cuantos días hasta que Y.C.F nos pudo ubicar , porque todos nos queríamos ir de vuelta , llegamos acá y ,,, de estar allá bien y llegar acá ... nos queríamos ir de vuelta. Fuimos a reclamar a la administración para volvernos  y a los jefes ahí se les prendió la lamparita , nos vieron a todos juntos reclamar porque a veces nosotros estábamos en los galpones con mucha gente mezclada y… ¿para que contar la historia de unos dramas terribles? por eso nosotros nos queríamos ir , no queríamos saber nada con esa forma de vida.  Después de eso nos pusieron en piezas juntos a los argentinos , éramos poquitos argentinos los que habíamos en esos años acá, éramos bien pocos , todos eran gente extranjera , todos.

Los mineros por lo general eran casi todos chilenos , algún que otro boliviano, los italianos estaban mejor acomodados , algunos andaban de choferes y ya estaban mejor porque fueron uno de los primeros que vinieron a habitar esta zona y vinieron por el presidente Perón , ellos hicieron casitas porque no había acá, y anduvieron con sus familias.

¿ Que se acuerda de San Eduardo?
Yo de San Eduardo me acuerdo que éramos todos como una sola familia ,era un pueblo chico y éramos todos conocidos.
De Chosmalal a San Eduardo había 8 leguas entonces mucha gente joven de Chosmalal se iba a trabajar a San Eduardo, habíaotros de la zona de Mendoza que iban a trabajar a San Eduardo y a esa gente toda la conocía yo y tengo muy buenos recuerdos de ahí porque éramos como una familia, Teníamos equipo de futbol …jugábamos ... y acá en Rio Turbio era fácil porque teníamos familias conocidas de Neuquén y hasta comíamos en casas de familia , nos invitaban los días domingos.
Así anduvimos , lo que sí, que se extrañaba. Por ahí uno enviaba una correspondencia y a lo mejor dentro de un mes teníamos la contesta porque costaba más que ahora , de ahí iba a Gallegos con todas las incomodidades que había , no había prácticamente teléfono y era un problema , era un problema...
Las rutas no eran rutas , eran como un camino de tierra y para que te cuento!!

De pronto se le mezclan la nostalgia en tantos recuerdos de su pueblo natal “Chos Malal”, “Extraño la plaza , que la quisiera ver de vuelta , porque hace como diez años que no voy. Mi hijo que vive allá , el mayor , me dice que el pueblo ahora es una ciudad ... una ciudad , muy bien arreglado todo , todo organizado , todo bueno . “

 Y la soledad?, pregunta Mariana..
“Yo nunca me sentí solo , que tenga soledad , que sufra de eso , por suerte no , responde el abuelo Vicente.
¿ Cómo vivió la soledad la gente de Río Turbio?
“Acá se acostumbró la gente…Cuando vine , y pensar que allá teníamos un hermoso club en San Eduardo ,.. llegamos acá y lo formamos de vuelta al club. Ese club, que tiene su casita allá en 28 de Noviembre era un club que tenía todo en orden , un club bien hecho.
Acá lo armamos de vuelta y empezamos a jugar en la canchita de futbol , para entretenernos, para jugar. Entrabamos a los campeonatos, todo eso. Por eso la, la gente siempre andaba ocupada y trabajando”.
Una de las características muy particulares de la cuenca fueron siempre los inmigrantes y migrantes que llegaron a trabajar al lugar. 


“En Rio Turbio los primeros habitantes eran europeos que después de la guerra vinieron porque Perón les dio lugar acá. Ellos fueron los primeros habitantes , mayormente italianos , había muchísimos italianos y ya quedan los descendientes nomas porque toda esa gente grande que nosotros conocimos; vecinos de aquí, fallecieron.
¡!Que gente trabajadora ¡!, en la mina estaban en primer lugar los chilenos y después los bolivianos para trabajar; gente realmente minera!, ¡gente que sabe esa trabajo!

Uno se quedaba admirado en la mina de ver a los mineros chilenos como cargaban los puntales de hierro , que pesan como 100 kilos , ellos en las galerías…, los cargaban al hombro, ellos eran bajitos y se iban con esos puntales solos,  no de a dos , y los cargaban …se iban para adentro …”
La charla se desgrana en anécdotas sobre acontecimientos importantes como la llegada del entonces presidente Arturo Illia y también la leyenda de la Viuda Negra en los socavones del cerro, hasta que aborda la fatídica tragedia del año 1975.

Yo siempre que entraba a las galerías media el gas, yo una vez deje anotado todo en el libro de novedades, dejaba informes , yo una vez deje un informe , pero el ingeniero en ese tiempo , en la época de los militares, lo único que quería era sacar y sacar carbón entonces a lo que vio en el libro de novedades no le dio pelota. El mandó gente a trabajar ahí y al otro día exploto la mina, exploto justo en esa parte , por el gas… y quedaron un montón; un montón de gente quedó ahí ,

Las galerías se vinieron abajo , los ventiladores , todo… no trabajaron bombas. Yo me acuerdo que estaba de vacaciones y me vinieron a buscar. Me cortaron la licencia y me llevaron para allá porque había que trabajar y como yo era supervisor me mandaron ahí a ver que había que hacer.

Siete mineros que entraron en la mañana un día domingo a hacer mantenimiento para que el lunes este el frente para trabajar … esa mañana explotó. Entraron con la máquina del trolei que va arriba con la perquida que va arriba del trolei y esa dio un chispazo y justo había gas en esa zona … y bueno ,,, eso siempre lo cuento yo , porque me acuerdo que ara sacar el agua en la galería , que se había hecho tan alta por tanta cantidad de agua que tuvimos que hacer balsas para sacar a los muertos , balsas con tambores, usábamos los tambores de aceite que adentro de mina teníamos tambores vacíos…; los atábamos bien atados bien amarrados y en eso sacábamos a los muertos que había que sacar de la galería y a mí me pidieron esa vez para poner en marcha las bombas y cañerías para achicar; no para que la saquen toda porque era mucha cantidad , pero si para achicar para poder llegar hasta el frente y cuando llegamos la frente nos encontramos que estaban todos muertos, la explosión misma los quemo prácticamente , estaban todos rojos, las caras ,,, todos rojos…”

Vicente Enrique Rebolledo puede contar miles de anécdotas de lo vivido en sus años de trabajo, desde ese 29 de julio de 1955 hasta su jubilación en noviembre de 1982.  Vino de San Eduardo y aquí se casó, tuvo sus hijos y nietos. Pícaramente dice “ la platita que me descontó el gobierno me la ha ido devolviendo de a poco , tal es así que están perdiendo plata conmigo , porque pensaron que yo me iba a morir a los pocos días ,,, y todavía sigo.” Quisimos con motivo del día del minero registrar la vida de este minero y en ella la de muchos otros que hicieron grande a la cuenca carbonífera. Y que siga 

Don Vicente...
Sobre la historia íntima, familiar nos ha alcanzado un relato su nieta Mariana Menna, que aquí compartimos..…
Mi abuelo minero.

Por dónde empezar?, por dónde?; ahora que sé un poco más de su vida..

Siempre me invadió la curiosidad. Lo veía así como logre retratarlo alguna vez. Con la mirada perdida , pensando quien sabe que cosas , reviviendo quien sabe que episodio de su vida. Solía quedarse largos ratos así, inmutable… en otro lado.

Mi abuelo tiene seis hijos y varios nietos. Se casó con Cecilia, chilena de nacionalidad. Era divertido intentar robarles la historia de cómo se conocieron, pero no coincidían en el relato y todo quedaba ahí… entre risas y cambios de tema.

El ama la música, hasta hace poco tiempo agarraba su guitarra. Cuando era chica, después de la siesta se iba al comedor a puerta cerrada a tocar y cantar. Yo me escondía detrás del sillón a escucharlo . Me sentía una espía, pasaba horas sin ser vista y nunca le pregunte si sabía de mi presencia esas tardes… Pude preguntarle y nunca lo hice, prefiero vivir la eterna incógnita y pensar que siempre lo supo.

Yo sabía que había sido minero pero nunca hablaba de eso, no era parte del día a día hablar de la mina durante mi infancia y adolescencia. Cuando fui grande empecé a preguntar y recién ahí me entere como fue su historia. Ahí supe escuchar un poco sus silencios… a ver sus ausencias en el rostro…

Siempre lo vi como un hombre duro. Nunca le gusto el exceso de cariño; “ te quiero abuelo” “ te estoy diciendo que te quiero, que te quiero mucho”… en alguna oportunidad insistí “ abuelo; mírame! , quiero que sepas que te quiero” … “ Si , si mijita , ya se, ya sé , yo también” … y listo. Nunca se sentía mal y siempre estaba todo bien; “ todo está bien” .Siempre.

Mi abuelo vivió cosas durísimas, como si se tratara de varias vidas, cargas de viejas historias que recordaba en silencio. Mejor en silencio , porque el ruido molesta. ¿ Qué es tanto alboroto? Decía , cuando con mi abuela reíamos muy fuerte. Cuando era chica él era un misterio para mí , no sabía nada de su vida y era muy difícil que me contara., cada vez que lo intentaba rebotaba como las mejores , hasta que le pedí a un amigo que me acompañe a hablar de su vida y obtuve más atención, recién ahí logre conocerlo más y entonces pude comprender , con mis limitaciones, cada gesto mudo se sus tardes.

A él le tocaron cosas difíciles, una y otra vez . difíciles, muy difíciles y nos dejó un ejemplo de trabajo y una historia inmensa. 

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