Historias de Patagonia: El misterio del Tesoro

Ha transcurrido más de una década del naufragio del Polar Minst, una embarcación que transportaba oro desde Punta Quilla hasta Punta Arenas. 
sábado, 21 de marzo de 2020 · 23:29

* Mario Novack 

El viaje había sido contratado por las dos más importantes mineras que operan en la provincia de Santa Cruz, tales como Cerro Vanguardia y Minera Triton, respectivamente.

El episodio se registró un 16 de enero del año 2009, pero sólo tomó relevancia a nivel nacional en los primeros días de febrero. En nuestro medio la cobertura más destacada y detallada estuvo a cargo del portal OPI que además continuó varios años después con sus investigaciones sobre el caso.

La colega Mariela Arias, corresponsal del diario La Nación, reportó que “ aquel día, la tripulación fue rescatada sana y salva por un helicóptero de la Armada Argentina y el buque fue abandonado con los motores encendidos para que agotara el combustible y disminuyeran los riesgos de contaminación. 

Pero horas después, cuando un barco chileno intentaba remolcarlo sin autorización argentina, el Polar Mist se hundió, en extrañas circunstancias, en el Mar Argentino.

Es una historia en la que no faltan las suspicacias y las dudas sobre la existencia actual de la carga de la embarcación y las razones por las cuales el remolcador Beagle, de bandera chilena, intentaba llevarse el barco sin autorización demostrable.

 "El barco llevaba un cargamento de 6900 kg de una producción del yacimiento Cerro Vanguardia, de los cuales el 10% era de oro y el 90%, de plata", confirmó a LA NACION Miguel Ferro, por entonces presidente de Fomicruz (Fomento Minero de Santa Cruz), la empresa estatal que tiene 7,5% en la participación accionaria del yacimiento. 
  
El cargamento correspondía al metal precioso para ser tratado, ya que después de su llegada a Punta Arenas, sería enviado a Suiza para su refinación.
  
La búsqueda del tesoro

Luego del naufragio, muchos se preguntaron si sería posible rescatar su valioso cargamento, debido a lo complicado de la zona donde se hundió, cercano a las costas argentinas y a unos 80 metros de profundidad.

Al comienzo se contrató a una empresa noruega y al buque Skandi Patagonia para realizar la operación de rescate, pero ésta fracasó y no pudieron bajar al fondo, tanto por razones operacionales como sindicales.

Fue aquí cuando entró en acción la empresa chilena de Obras Marítimas e Ingeniería Submarina (STS), con base en la ciudad de Quintero, en la Quinta Región.

El socio de la empresa STS y quien estuvo a cargo de las faenas de rescate, Claudio Castro, indicó que fueron contactados desde Holanda e Inglaterra para consultarles si tenían la capacidad de realizar una operación de este tipo, a lo que respondieron afirmativamente.

“Nosotros hemos estado trabajando en Punta Arenas los últimos 30 años en diversos proyectos y en los últimos 15 años comenzamos a desarrollar esta tecnología. En un primer momento se trabajó en conjunto con la Empresa Nacional del Petróleo (Enap), pero luego seguimos solos, desarrollando la tecnología de los equipos de alta profundidad de saturación y campana cerrada, que es lo que nos permitió realizar este trabajo, que hace 10 años no existía en Chile”, indico Castro.

Castro comenta que la capacidad de realizar este tipo de trabajos no existe en el resto de Sudamérica, salvo en Brasil. “No tienen tecnología para colocar a un buzo a más de 50 metros en el 90 % de los países sudamericanos. Esta tecnología permite poner a un buzo a 300 metros si quieres. Nosotros por nuestra cuenta hemos desarrollado durante los últimos años, con recursos propios, de manera de nivelarnos con respecto a lo que están haciendo en otras partes del mundo. Hace cuatro años que contamos con este sistema de buceo de alta profundidad, que es uno de los 64 que hay en el mundo”, señaló.

Complicada labor

La empresa STS sólo tuvo una semana para preparar el trabajo que se iba a realizar en las complicadas aguas del atlántico. “Nosotros nos dimos cuenta que nos habíamos estado preparando durante todos estos años para un desafío como éste y saltamos al proyecto”, dijo enfático Castro.

Se trató de una operación de envergadura, puesto que tuvieron que trasladar a Punta Arenas 120 toneladas de equipos y a más de 30 profesionales de la división de servicios submarinos de la empresa STS. Aquí los esperaba el buque C-Sailor para trasladarlos al lugar del hundimiento, hacia donde partieron el 8 de julio.

El rescate de la carga comenzó de inmediato. Las condiciones meteorológicas del lugar eran inclementes, con presencia de nieve, viento de 30 nudos, olas de 2,5 metros, corrientes submarinas de más de dos nudos de velocidad y escasa visibilidad en el fondo del mar.

Lo primero que se hizo fue identificar donde estaban las bodegas del Polar Mist. Se comenzó con la extracción de las cajas y después con los lingotes de las distintas bodegas del barco.

Castro explicó que la rutina de rescate fue muy dura, porque se trabajó  24 horas al día. “Teníamos cuatro buceos al día, que duraban dos horas cada uno, con seis horas de descompresión entre medio. El proceso era muy continuo. Terminaba una descompresión y ya estaban bajando a los nuevos buzos. Durante los días de trabajo logramos recuperar el 100% de la carga”, dijo.

El encargado de la faena de rescate indicó que nunca se les cayó una carga de ningún canasto que se estuviera subiendo, que se recuperó el 100% de la carga y que no hubo accidentes.

“La experiencia de los buzos chilenos fue extraordinaria. No buceó ningún buzo que no fuera chileno, aun cuando teníamos en nuestra tripulación a mexicanos y argentinos. Sólo profesionales chilenos bajaron al Polar Mist. Eran 14 buzos de alta profundidad y más de 18 de soporte, que trabajaban en superficie”, indicó Castro.

La última inmersión se realizó el 1 de agosto de 2009, luego de lo cual el buque C-Sailor se dirigió al puerto de Punta Quilla, en la provincia de Santa Cruz, en Argentina, para entregar la valiosa carga recuperada. Se trató de 474 lingotes, con un peso aproximado de 9,5 toneladas.

Castro finalizó diciendo que “con el éxito de la operación de rescate se eliminaron muchas suspicacias en cuanto a falta de oro o pérdidas de éste en el proceso del hundimiento, por lo que nuestro trabajo contribuyó a esclarecer este hecho”.
 
Las barras de oro y plata rescatadas del fondo del mar, fueron valuadas en unos 20 millones de dólares y terminaron de ser contadas en una oficina de la Aduana del puerto de Punta Quilla.


Luego de numerar cada uno de los lingotes, se determinó que apenas uno de los 474 que se habían extraviado no logró ser rescatado.Ese lingote pertenece a la minera Cerro Vanguardia. Jorge Palmes, presidente del directorio de la compañía, le puso valor a la barra faltante: "Alrededor de 60.000 dólares". 


Quedará para siempre en el fondo del mar: cualquier intento de recuperarlo costaría muchísimo más que lo que vale la barra.
La rigidez informativa y la falta de acceso a los procedimientos de las autoridades en el tema, contribuyeron a aumentar el misterio y la suspicacia sobre este tema, que todavía a una década de sucedido sigue generando suspicacias.
 

5
1