Historias de Patagonia: los hombres más altos

“El viento para mí es una canción de cuna” dice el escritor santacruceño Fabián Martínez Siccardi mientras desanda detalles de su historia personal que lo ligan a nuestra provincia y lo inspiran siempre para la creación literaria.
domingo, 21 de noviembre de 2021 · 12:49

Pero cuáles son los orígenes de este hombre que en los últimos días estuvo en la marquesina noticiosa no sólo por sus publicaciones, sino también por el reconocimiento otorgado luego de ser recibido junto a otros escritores por el presidente Alberto Fernández.

Fabián nació en Río Gallegos un 25 de junio de 1964 en un invierno como todos los inviernos de esta latitud, de frío, días cortos y nostalgias. La provincia, muy joven, era gobernada por el médico deseadense Rodolfo Martinovic, emergente del cisma radical y con el peronismo aún proscripto.

La mayor preocupación social por ese entonces era la suerte del Instituto de Educación Superior, que había motivado a la Agrupación Gremial de Educadores a entrevistarse con el titular del Poder Ejecutivo para advertir que se encontraba tambaleante ese núcleo de formación con sede en Río Gallegos.

Sin embargo, no todas eran pálidas en este lugar, dado que se destacaba el aumento en la producción de carbón en el yacimiento de Río Turbio, en guarismos que se acercaban al 20 por ciento comparado con el año anterior.

Cuatro días después del inicio del ciclo invernal se producía el nacimiento de Fabián Martínez Siccardi. Hijo de abogados por partida doble, con esa mixtura que suele darse en esta tierra de inmigrantes, pioneros, oportunistas   y aves de paso.

Pero la historia familiar de Fabián comienza mucho antes con la llegada de sus bisabuelos en el año mil novecientos diez, en medio de carencias y oportunidades. Bisnieto de un español ovejero y una bisabuela trabajadora domestica que completaron 11 hijos  luego de su llegada a estas tierras.

Uno de ellos, abuelo de Fabián, luego de haber trabajado como repartidor del supermercado “La Anónima” pudo acceder a comprar un campo en la zona de Lago Cardiel, donde la inmensidad de la estepa corona la vida y los sentimientos de quienes la habitan.

Hijo de abogados como lo era su madre, venida de Balcarce, en la provincia de Buenos Aires a trabajar en la justicia de Santa Cruz. Madre soltera esforzada para ganarse una posición en la ciudad, conoció a otro joven colega que de inmediato se convertiría en su esposo. Padres abogados por partida doble.

El divorcio de sus padres lo llevó prontamente a otras latitudes dentro de la Patagonia. Al norte, a la valletana General Roca, donde la producción frutal se destacaba con un desarrollo en las chacras a la vera del Río Negro.

Su padre murió joven, demasiado joven, a los 40 años y está presente en su obra más premiada cuando en el prólogo anuncia…

“A mi padre,
Cuyo entrañable fantasma
Me ha ayudado a enfrentar
A todos los demás”


Su obra “Bestias afuera” premio Novela Clarín 2013, tuvo las mejores críticas no sólo en el ámbito local, sino además en otras latitudes. “Fabián Martínez Siccardi ha escrito una apasionada y emocionante novela en forma de súplica por la reparación de los derechos de un pueblo pisoteado y vencido”, señala el Premio Nobel sudafricano John Maxwell Coetzee en la contratapa. 

Empezó a escribir “de grande”, nos dijo al entrevistarlo. Su contacto con las letras surgió en España donde su vida de trotamundos lo llevó. Tenía, significativamente los mismos cuarenta años de su padre.

“Fue un cuento infantil y actuó como disparador para todo lo que vino después indetenible y prolífico. Una extensa producción que siempre se remonta los paisajes de estas latitudes en su paisaje y personajes. Mis primos de puro testarudos siguen manteniendo la estancia “Dos Hermanos” en la inmensidad de la estepa donde el viento reina en soledad.

“No he vuelto demasiado a Río Gallegos, salvo para una Feria del Libro, en el año 2014. Mi conexión es siempre con la estancia del Cardiel, la misma que me inspira a la creación y al relato.

En su última obra “Los hombres más altos” cuestiona la participación de la iglesia en la ocupación patagónica. Entrevistado por la agencia Télam destacó que “el brazo “evangelizador” del ejército tuvo un rol nefasto en la invasión argentina a la Patagonia, no solo fueron cómplices ideológicos sino también responsables directos de muertes, como en el caso de los selk´nam recluidos en la isla Dawson, una especie de campo de concentración armado en una isla en el estrecho de Magallanes donde llevaron (a morir) a centenas de hombres, mujeres y niños.

Manuel, el protagonista de la novela, es muy consciente de eso y busca todo resquicio posible en la congregación para llevar adelante su defensa de los tehuelches, concretar su plan de demostrarle al mundo que los tehuelches son un pueblo elegido por Dios. Uno de esos resquicios son los dos misioneros, Jiménez y Murch, que están más alejados de la burocracia por pasar la mayor parte del tiempo visitando estancias y también las reservas tehuelches, y por eso han desarrollado una sensibilidad distinta, una empatía diferente, y son los únicos dispuestos a ayudarlo.

-T.: Viviste en una estancia en el sur, este canto de amor a los tehuelches surge de los recuerdos de tu infancia.
Cuando iba a pasar los veranos en la estancia, pasaba mucho tiempo con estos hombres acompañándolos en las tareas del campo y también en los momentos del mate y las charlas. Muchos años más tarde descubrí que la mayoría de ellos eras indígenas, mapuche o tehuelche, que ocultaban su identidad por vergüenza, por miedo a la discriminación. Eso produjo un efecto profundo en mí, que en gran parte funcionó como motor al escribir la novela.

-T.: Como lo hiciste vos mismo, tu protagonista debe viajar a Europa, más concretamente a Italia, para entender mejor la misión de su pueblo. ¿Desde lejos se ve mejor? ¿La distancia le otorga al Manuel la perspectiva para ver a su pueblo tal cual es?
-A veces cuanto más te alejas, más te acercas a tu origen. Eso le pasa a Manuel y también me pasó a mí. Yo viví muchos años en EEUU y España, tuve muchos años una pareja en la cual nuestro idioma era el inglés, sin embargo en mi escritura me he ido acercando cada vez más a mi origen, a esa estancia en el lago Cardiel donde, de alguna manera, me hice mestizo. Las razas no existen, son invenciones europeas para subyugar al otro. No tengo ancestros indígenas (desgraciadamente) y me crié con todos los privilegios que tienen los blancos en este país, pero siento que haber compartido tantas horas con estos hombres mapuches y tehuelches en una etapa formativa de mi vida de algún modo me hicieron mestizo. Y no lo digo como intento de apropiación cultural, sino desde una profunda humildad y respeto por su visión del mundo, por su historia y por sus tragedias silenciadas.

-T.: ¿Cuál es la importancia que tiene la lengua para crear realidades, que debe ser silenciada, estigmatizada y penalizada y los niños tehuelches que hablan su idioma autóctono son castigados?
-F.M.S.: La conquista europea trae su idioma y los impone. En el camino se perdieron muchas lenguas, pero algunas aún quedan y están muy vivas. El mapudungún es una de ellas, el guaraní es otra y hay muchas más. La lengua es poder, creo que los argentinos deberíamos estudiar lenguas de los pueblos originarios en las escuelas en vez de seguir aprendiendo idiomas europeos.

-T.: En algún momento, el protagonista equipara la persecución y exterminio que sufren los indígenas con la de las mujeres traídas como prostitutas. ¿Quién es el opresor que los somete a todos?
-F.M.S.: Es el patriarcado, el hombre blanco, europeo, moderno, cristiano y supuestamente heterosexual que decide, hace unos 500 años, que son superiores a todes y a todo, que los demás son otres a quienes hay que controlar y explotar, sean mujeres, niños, indígenas, negros, gitanos, homosexuales, la cuenta es infinita. En el camino también se llevaron por delante no solo a miles de seres humanos, sino también al medio ambiente. El planeta está al borde de la extinción. El patriarcado está por detrás de todo eso.

El viernes pasado Martinez Siccardi fue recibido por el presidente Alberto Fernández   , en el Día Internacional de Lucha contra el Abuso Sexual en la Infancia, junto a integrantes de la Asociación Asociación Civil Adultos por los Derechos de la Infancia y  escritores del libro Somos sobrevivientes.

Fabián Martínez Siccardi, Claudia Aboaf y Félix Bruzzone, presentes en el encuentro, entregaron copias del libro recientemente editado por Alfaguara, que recoge crónicas de casos de abuso. Los mencionados autores, junto con Gabriela Cabezón Cámara, Sergio Olguín, Dolores Reyes, Claudia Piñeiro y Juan Carlos Kreimer, actuaron de canal para que víctimas de estos hechos pudieran contar sus propias historias, que luego terminaron componiendo el volumen de relatos.

Volviendo a su producción literaria, otras obras destacadas de este escritor son Patagonia iluminada (2012), Bestias afuera (Premio Clarín de Novela, 2013) y Perdidas en la noche (2017), y los ensayos autobiográficos "Patagonian Fox" (Zyzzyva, San Francisco, 2018) y "Feeling Southern" (Granta, Reino Unido, 2019) y la reciente “Los hombres más altos”.