Historias de Patagonia: La muerte de Doroteo

Es cierto que lo mataron al capitán Doroteo..? pregunta fuera de sí don Luis Piedra Buena cuando regresa a su casa de la Isla Pavón. Casimiro Biguá el cacique general de los tehuelches le responde “seguro fue una muerte pasional, le gustaban mucho las mujeres a don Doroteo Mendoza”.
domingo, 30 de mayo de 2021 · 00:08

*Mario Novack                                               

“ Pero como sucedió”, vuelve a indagar el comandante. “Don Luis, hay cosas que entre los tehuelches no se perdonan, codiciar la mujer de otro y parece que el cacique Cuastro se la tenía jurada. Se había enamorado de una de sus esposas y eso entre nosotros se paga con sangre”


“Acá apareció su caballo solamente y usted sabe que eso,  más lo que se sabía del cacique Cuastro hacen pensar que por algún cañadón o en alguna mata quedaron los huesos de Doroteo. Yo también lo lamento, porque ha sido un hombre que nos sirvió siempre con mucha lealtad y compromiso”, concluye el jefe originario.


Piedra Buena recordó el último encuentro con Doroteo en la casa y comercio que el marino argentino tenía en la ciudad chilena de Punta Arenas. Esto fue a principios de 1867 cuando se acercó el capitán Mendoza a visitarlo y conversar con él. “Mi casa es la suya, dijo Piedrabuena, al tiempo que se interesó de saber cómo estaba la situación en los dominios de Casimiro Bigua, cerca de la Isla Pavón.


Pero quien era realmente este hombre que se interesó por la vida de los habitantes originarios en la zona sur del país, en ese momento con fronteras indefinidas. Mendoza había sido designado por el presidente Bartolomé Mitre como secretario de Casimiro, en oportunidad que el líder tehuelche visitara Buenos Aires y recibiera el grado de Teniente Coronel del Ejército Argentino.


Doroteo Mendoza sería entonces el encargado de administrar las raciones y pagos que el gobierno argentino enviaba a los jefes tehuelches, bajo el liderazgo de Casimiro Biguá. Pero era también, una especie de agente que debía documentar lo que ocurría en esas latitudes para tener al tanto a las máximas autoridades argentinas.


Para esta etapa, el jefe Casimiro Biguá poseía una gran posesión material, al respecto Armando Braun Menéndez y Julián B Cáceres Freyre nos comentan que “ Una de aquellas tribus, por entonces la más nutrida y rica- como que suma cuatrocientos individuos y arrea un millar de yeguarizos-, es la del cacique Casimiro Bibois, apellidado comúnmente Biguá.” 


No solo poseía este tipo de bien material sino que también tenía una gran posesión de armamentos, el historiador Arnoldo Canclini menciona “Después, por seguridad se recolectó el armamento que tenían los indios y Mendoza lo depositó en la casa a su cargo. No era poca cosa: veinte revólveres de seis tiros, doscientas dagas de dos filos, cuatrocientos fusiles de chispa, treinta escopetas de un cañón, ocho escopetas de dos cañones, dieciséis espadas, diez sables, cuarenta machetes bayonetas de rifle, en su mayor parte nuevos y en buen estado.” 


Para la fecha en que el viajero Musters arriba a la Patagonia la gran posesión material que tenía Casimiro en la época de Doroteo Mendoza y de la llegada de Piedra Buena se había reducido a tal punto que el viajero inglés nos dice al respecto, “ Privado así de Doroteo que era su mano derecha, Casimiro se entregó a la bebida, hábito que, como dice Mr. Cunningham, había adquirido ya, por herencia tal vez; y había acabado por sumirse en el grado de pobreza que lo encontré dueño de solo dos caballos para él, su mujer, su hija y su hijo, y casi sin prendas absolutamente.” 


“El protagonismo de Casimiro comenzó pronto a entrar en su ocaso, pues ya estaba siendo destruido por el alcohol, que fue la causa de su muerte en 1874. Su puesto fue ocupado por el caciquillo Papón, de quien se había dicho que era hijo de aquel, por una referencia del gobernador Dublé Almeyda, pero que hoy 10 nos es aceptada por los investigadores. El cambio de personaje no fue favorable para la causa Argentina, dada la amistad de Casimiro con Piedra Buena, que este no pudo cultivar igualmente con su sucesor.” 

 


En 1859 el argentino Luis Piedra Buena frente a esta situación se instala en el islote Pavón y según Braun Menéndez y Cáceres Freyre “ De un golpe, la frontera argentina se alargaba más de mil kilómetros; pues Piedra Buena además de desarrollar las actividades lucrativas arriba anunciadas, persigue una finalidad patriótica y desinteresada: afianzar la posesión argentina en aquella región.

En los años que siguen se enfrentarán dos influencias en la Patagonia: la del gobernador del territorio chileno de colonización, cuya capital es Punta Arenas, y la del capitán Luis Piedra Buena – ahora honorario de la marina de guerra argentina- instalado sólidamente en su islote, al que defienden los brazos torrentosos del río y un par de cañoncitos arponeros.” 


De esta manera podemos ver que el espacio patagónico era un interés en pugna entre el estado chileno y el estado argentino, habiendo un sector en el medio que era vital ganarlo como compatriota, los Tehuelches. Debido a esto en 1863 Casimiro Biguá, el líder tehuelche entra en contacto con Piedra Buena, en un encuentro para  negociaciones con el argentino recién instalado en Patagonia.

Casimiro y el líder Lauca eran de gran influencia para ese entonces en la Patagonia, lo que lleva a que en tal encuentro con Piedra Buena, este último en un parlamento llevado a cabo, le interrogara sobre su postura con respecto a los chilenos, y notificándole sobre la posición del gobierno argentino, en esta circunstancia se le regala a los Tehuelches una bandera Argentina con la intención que esta sociedad la enarbolara como propia frente a las colonias chilenas. 


Es así que para 1865 Doroteo Mendoza ya se encontraba en Patagonia oficiando de secretario de Casimiro. Gracias a la publicación del diario de Mendoza hecha por Braun y Cáceres sabemos que este comienza a escribir estos registros el día primero de enero de 1865 fecha en la cual tiene contacto con los tehuelches de Casimiro.

Uno de los datos importantes que nos brinda este diario es el del 6 de febrero del mismo año, el cual nos comenta sobre la llegada de Casimiro y su gran partida a Santa Cruz en donde se encontraban Luis Piedra Buena y Doroteo Mendoza. En esta ocasión una vez llegado Casimiro, comenta sobre su visita el 19 de enero de 1865 a la colonia chilena de Punta Arenas, lugar en que se dio una charla fundamental entre Casimiro y el gobernador chileno.


En esta conversación,  el líder comentó sobre su viaje a Buenos Aires a donde había ido a visitar a su gobierno argentino, frente a esto el gobernador chileno lo interroga preguntándole si él era argentino, a lo cual Casimiro contesta “ Es verdad Sr. Gobernador soy argentino y digo a usted que soy el jefe principal de las costas Patagónicas hasta los puntos de las cordilleras de los andes, pues soy jefe nombrado por mi Excelentísimo. Gobierno Nacional de la Republica  Argentina que es el que me ha dado mis títulos i instrucciones para que me haga respetar por todas partes de mi Pampa;. Mucho me alegro contestó el Sr. Gobernador de Magallanes, que Ud. sea el jefe principal de las costas patagónicas hasta las puntas de las cordilleras de los Andes y que para constar tenga V. sus títulos e instrucciones que le ha dado su gobierno argentino.

 
La cita del 6 de febrero continúa, en la cual se menciona sobre nueve onzas de oro que el gobierno chileno le iba a pagar a Casimiro por su cargo en dicho gobierno pero que este último supuestamente lo rechaza argumentando que su gobierno argentino tiene destinado para él una cantidad importante de raciones, y le comenta al gobernador chileno que él se ha acercado a ese lugar en busca de su partida para llevarla a Santa Cruz. 

El 12 de febrero de 1865 en el diario de Doroteo Mendoza queda registrado un hecho muy particular, tras la llegada de los tehuelches a Santa Cruz y tras el ceremonial de encuentro con la colonia, Casimiro grita ‘Vivas a la Argentina’ a lo que su partida lo sigue con la misma euforia. Luego “ [...] un momento después mando a romper filas el Casique Casimiro, sus Yndios golpiaron las manos y dijeron viva nuestro Padre Casiqe, Mayor Casimiro, viva viva viva, [...], cita textual de lo escrito por el capitán Mendoza.”

Más allá de que las ‘vivas’ hacia el estado argentino sean o no verdad, vemos luego como se exalta la figura de Casimiro, llegando a mencionarlo como un padre, esto lo podemos interpretar como una cierta forma de agradecimiento o satisfacción por parte de los tehuelches hacia la figura de Casimiro, por la cantidad de raciones obtenidas del estado argentino y su capacidad para saber redistribuirlas entre sus tehuelches y no solo esto sino la capacidad en las relaciones sociales entabladas por Casimiro con las colonias (chilenas y argentinas) que le permitían llevar a cabo el comercio de sus pieles.

Según el historiador Canclini “sin duda Piedra Buena fue a las Malvinas en 1866, llevando a Doroteo Mendoza quien cuenta en su diario que se embarcó en el pailebote ‘dejando al cacique Casimiro y sus tribus en el puerto de San Gregorio’. La imprecisión característica en el uso de los verbos hace pensar que solo fue verificar que los Tehuelches seguían allí. Lo notable es que luego fue de las Malvinas a Montevideo ‘en el paquete inglés’ y de allí a Buenos Aires, donde se encontró con que el cacique estaba allí. 

Una de las cuestiones que afloran con claridad es el desempeño del comandante Luis Piedra Buena en la búsqueda de una alianza natural con los tehuelches para avanzar en la ocupación territorial de la Patagonia.

El capitán de milicias Doroteo Mendoza no sólo cumplió su función de observador y emisario del gobierno argentino, sino además logró documentar ritos, costumbres y modos de vida de los habitantes originarios y hasta la siembra y cosecha de trigo en la Isla Pavón, en el año 1866.

A él que se reconocía católico le resultó fatal no recordar uno de los mandamientos de las Sagradas Escrituras. Ese que dice “no codiciarás la mujer del prójimo”.