Martes 25 de Octubre de  2022 // 10:13 hs

Historias de Patagonia: Río Gallegos, la ciudad del casi …casi

Río Gallegos , la capital de la provincia se halla plagada de casis. En esta nota se reflejan solo algunos de los tantos que no llegaron a ser.

La casi destilería en Punta Loyola.
Julio A. Roca
San Lorenzo de Río Gallegos 1983.
Escrito en HISTORIAS DE LA PATAGONIA el

* Mario Novack 

Roque Maldonado terminó su jornada laboral en el Banco Santa Cruz y avanzó por la avenida Roca, cumpliendo una rutina repetida en los últimos años. El “Rata” había llegado desde su Córdoba natal para vestir los colores de los equipos de futbol más destacados de Río Gallegos, primero en el Atlético Boxing Club y luego su pase a Bancruz.

Cuando llegó a la calle Elcano se detuvo, dudando si continuaba por la avenida o tomaba la arteria que lleva el nombre del navegante español. Había dejado las canchas como jugador y ahora continuaba su pasión fuera del campo de juego, siempre en el banco, pero en este caso como director técnico. Elcano y el “Rata” dos emblemas del “casi casi” en Río Gallegos, de esas esperanzas que fueron acariciadas pero se esfumaron en un sueño.  

Sebastián Elcano soñó con las riquezas del Nuevo Mundo volviendo a navegar aquellos mares que había surcado en el año 1520 y se estremeció cuando pasó nuevamente por el Río Gallegos, seis años después de su viaje que diera la vuelta al globo. Recordó cuando informó a los integrantes de la Corte del Reino de España sobre las posibilidades de establecer una colonia en esta ría.

En el verano del año 1526 en tierras australes se produce la llegada de la escuadra de García Jofré  de Loayza, en un intento por colonizar estos lugares. Como muchos confundió al Río Gallegos con el Estrecho de Magallanes. Un batel enviado por Elcano determinó que en realidad se trataba de un cauce de agua que baja de la meseta. Los sueños de Elcano murieron con él en alta mar, siendo su cuerpo arrojado al océano Pacífico el 4 de agosto de ese año.

Casi colonia

“Este lugar es más que inviable, por más que sea el más cercano al Estrecho de Magallanes”, dijo el padre José Quiroga al capitán Joaquín de Olivares y Centeno que comandaba el viaje de exploración a las costas patagónicas. Era un 19 de enero de 1746.
A bordo de la fragata San Antonio viajaron tres religiosos con la idea de hacer una misión jesuita para los habitantes originarios en este caso de lo que con posterioridad fuera la provincia de Santa Cruz.

“Pero es una orden del Rey” respondió de inmediato el jefe militar mientras leía el informe que minutos antes le había alcanzado el religioso Quiroga. “Usted dice que el terreno es estéril  y no hay leña para abastecer a los barcos”, consultó el capitán.

 “Yo pesé el agua del río Gallegos y tenía la misma densidad que la del mar, por eso creo que no son ríos donde corra agua dulce, ni por este ni por el río Coig que inspeccionáramos con anterioridad”, afirma categórico el religioso.. 

El capitán Olivares y Centeno lo mira asombrado y decide hacer llegar su informe a las autoridades. Las noticias que vienen de España no son muy alentadoras en cuanto al estado de salud del rey Felipe V, quien diera la orden de explorar las costas con el objetivo de fortificarlas asegurando la presencia española. 

“El rey está muy enfermo y creo que su partida es inexorable, con lo cual quizás no alcance a leerlo. Además esto viene demorado porque el pedido es de noviembre del año 1743”, apuntó el piloto mayor Diego Thomás de Andía y Varela, otro de los jóvenes oficiales que acompañaba la embarcación donde viajaban unos 25 soldados que pertenecían al Fuerte de Buenos Aires.

Precisamente el gobernador José de Andonaegui fue el encargado de ejecutar la orden ya que alimentaba la creencia de “descubrir algún ignorado o quizá sospechado asentamiento de ingleses, flamencos o franceses en las costas australes”.

Las conclusiones del relevamiento viajaron a España, pero quien sucedió a Felipe era Fernando VI, en apariencia mucho no avanzó con la idea. Todo siguió así hasta que se produjo la llegada al trono de Carlos III, aquel monarca que diera impulso a la construcción de los fuertes de Carmen de Patagones, en el sur de la provincia de Buenos Aires, San José en Chubut, San Carlos en Puerto Deseado y Floridablanca. Se evaluó también la posibilidad de Río Gallegos, pero eso finalmente no prosperó.

Casi franceses

A poco de iniciado el siglo diecinueve los intereses franceses se centraron en el Atlántico Sur. Buscaron el interés estratégico de las Malvinas, archipiélago que habían descubierto y bautizado con ese nombre luego de la expedición de Louis Antoine de Bougainville en el siglo dieciocho.

El oficial Louis Eugène Maissin de amplia y reconocida trayectoria en la campaña militar francesa en México proponía la fundación de una colonia en Río Gallegos y alentaba la utilización industrial del vapor para la concreción de la producción que pudiera desarrollarse con la caza de lobos marinos y la pesca.

La idea de la colonia francesa en nuestra ciudad estuvo acompañada por la planificación y proyección política que en su momento le dieron otros militares de relevancia en ese país como fue el caso del contraalmirante Dumont d'Urville, secundado por el capitán de navío Du Buzet y el hidrógrafo Vincendon Dumoulin.

Casi Colonia Agrícola

 

Bajo el gobierno de Julio Argentino Roca fueron creadas en Santa Cruz varias colonias de explotación agrícola. Eran en total unas diez y se dividían en agrícolas y pastoriles. Río Gallegos, Santa Cruz, San Julián, Puerto Deseado, General Las Heras, General Paz, Presidente Quintana,  y Presidente Luis Sáenz Peña.

La de Río Gallegos, ubicada sobre la bahía del mismo nombre tenía una superficie total de unas 13.636 hectáreas y su otorgamiento se produjo el 20 de diciembre de 1899. Lo destacado del desarrollo histórico es el entramado político en el apoyo inmigratorio, ya que se impulsó la creación de estas colonias a propuesta de la denominada Compañía Germano Argentina de Colonización. Finalmente no perduró el programa de colonización agrícola y pastoril.

Casi Zona Franca

Un siglo ni más ni menos fue lo que demoró la puesta en funcionamiento de un sistema de territorios extra aduaneros donde las mercaderías que ingresan y permanecen dentro de sus límites, están exentas del pago de derechos e impuestos a la exportación e importación hasta su destinación definitiva. La Zona Franca finalmente fue puesta en marcha en Río Gallegos, tal vez en medio de la mayor crisis cambiaria que sumada a la situación de parálisis post pandemia hizo crecer una suerte de frustración que no colmó las expectativas de la población.

Casi destilería

“La destilería de Punta Loyola podría producir gasoil antes de fin de año”
Es la primera refinería de petróleo de la provincia y está ubicada en la zona industrial de la terminal portuaria. La empresa tramita ante la provincia y ésta ante el organismo nacional ONABE, la cesión de tierras.. La destilería nació después que la provincia firmara una carta de intención para su instalación con la empresa Patagonia Energética S.A. 

Esta refinadora de petróleo que se extrae de la Cuenca Austral –la primera en la Patagonia– permitirá obtener derivados como nafta virgen, gasoil o fuel oil, buscando otorgar valor agregado a esta producción primaria”. Así informaba el diario Tiempo Sur en su edición del 31 de mayo de 2012, una década atrás, acerca del pretendido avance de esta iniciativa.

Lo que surgió con posterioridad fue un entramado de manejos económicos poco claros que dejó como saldo un nuevo fracaso en la apuesta a la generación de recursos y la industrialización de los recursos naturales. Hoy forma parte de un paisaje rodeado de restos de hierros vencidos por el oxido y el abandono.

Casi todo

Con bombos y platillos el entonces gobernador del Territorio Nacional de Santa Cruz anuncia para esta capital en agosto de 1899, “la solución definitiva del problema de las inundaciones, utilizando un Fondo Especial creado por el Congreso Nacional para asistencia en este tipo de catástrofes. Estos recursos provenían de un gravamen especial con fondos de la Lotería Nacional.

Nada de eso ocurrió y este problema de las inundaciones se viene reiterando desde ese anuncio hasta el presente, como tantos otros. Un ejemplo de ello es el vertedero de sangre a la ría local. Hay un expediente generado en la primera década del siglo XX  porque la sangre que generaba la faena se juntaba en los zanjones y en el terraplén del tren. Los reclamos en torno a los vertidos de sangre sigue siendo tema repetido. 

Casi de primera

 

El “Rata” Roque Maldonado empuja el portón de ingreso a la cancha del club Ferrocarril YCF. Camina buscando la entrada a los vestuarios, mientras le parece escuchar los canticos esperanzados de la afición local, en esa instancia final del campeonato regional.

San Lorenzo Río Gallegos acariciaba la posibilidad de jugar en la primera división con los grandes como River, Boca, Independiente, Racing, etc. Había llegado dejando el alma y la piel en cada enfrentamiento dentro y fuera de Río Gallegos. Una patriada, una utopía, para este grupo humano que desarrollo una de las experiencias más trascendentes del futbol local. Había logrado instalar en Río Gallegos un grupo de futbolistas que se adaptaron a la ciudad y se establecieron aquí formando familias algunos o trayendo a las suyas otros.

No pudo ser esa tarde de diciembre de 1983 frente a Atlético Santa Rosa y hubo tristeza en la ciudad, pero ningún reproche. Se jugó y se perdió pero con entrega e hidalguía. La vida me premió con la amistad de varios integrantes de ese equipo como “Borello” Maldonado, su hermano Roque, Juan Carlos Gargaglione, Eduardo Añón, el “Lobo” Ángel Pereyra, Adelaido Sosa y Ramón Chávez, entre otros. Sin dudas fue  el mejor casi…