Historias de Patagonia: Corresponsales eran los de antes

El rol de la prensa siempre estuvo atravesado por la política y sus intereses. El fin de semana anterior nos dispusimos a destacar dos de las más destacadas figuras de principios del siglo pasado en Santa Cruz.
sábado, 25 de mayo de 2019 · 18:13

Se trata de los periodistas Juan Carlos Castex y Amador Víctor González, de recordada y reconocida trayectoria en nuestro medio. Autodidactas, emprendedores, intelectuales dejaron su huella en la historia de Santa Cruz.

Pero también hubieron otros que defendieron sus propios intereses de acuerdo a sus creencias y capitales. Es el caso del ganadero y corresponsal del diario La Prensa de Buenos Aires, Américo Berrando que era propietario de varios campos en la zona de Río Chico.

A través de sus despachos alimentó la idea de un complot comunista en la provincia de Santa Cruz, circunstancia que con posterioridad sería esgrimida en los partes militares del Regimiento Diez de Caballería, por parte del capitán Elbio Anaya y el teniente coronel Héctor Varela.

La idea de la revolución comunista y el considerar seres  anormales a los trabajadores en huelga son retazos de una etapa de barbarie que vivió el incipiente Territorio Nacional de Santa Cruz.

Lo que comenzaría a vivirse en estas tierras era la consecuencia de otros episodios que ya habían comenzado en la Pampa Húmeda, en los quebrachales del chaco santafesino, y hasta en los balleneros antárticos, siempre con el reclamo de salarios y condiciones dignas de trabajo.

Los nuevos habitantes de origen inmigrante pretendían lograr una mejor calidad e vida y condiciones de desarrollo como las que habían alcanzado quienes tenían su misma condición de inmigrantes. Muchos de ellos además de suerte, tuvieron  la falta de escrúpulos como característica.

Y aprovecharon esta situación del “inmigrante revoltoso” para potenciar la represión del Ejército Argentino, al mando del Teniente Coronel Varela, del Regimiento Diez de Caballería.

“…a fin de hacer en combinación con otras sociedades obreras de la República y aún de otras Naciones, cundir el pánico, que traería como consecuencia el derrocamiento de los Gobiernos actuales y su reemplazo por el RÉGIMEN DEL SOVIET”

“Ningún premio es suficiente para pagar el esfuerzo hecho por este puñado de soldados que exponiendo su vida a cada instante, cruzaron el Territorio en todas direcciones limpiando de revoltosos las montañas como los valles, los montes como las pampas. Enseñando al extranjero, que es la población casi total del Territorio, de lo que es capaz el SOLDADO ARGENTINO, cuando el extraño quiere desconocer la Constitución y levantar otra BANDERA, que no es la inmortal y gloriosa insignia de nuestra PATRIA” ( fs. 6 del informe de Varela)

Esas mismas ideas, sustentadas por autoridades y gran parte de la prensa afín de la capital provincial, se representarían en un parte o informe de guerra del entonces capitán Elbio Anaya que alentaba y justificaba la represión en ciernes con estos argumentos…

De ahí lo de caracterizar a los huelguistas como: rojos, soviéticos, chilenos, elemento maleante, criminales, horda de salvajes, agitadores. Dirá en su informe el General Elbio Anaya

 “…maliciosamente se ha pretendido llamar huelga de obreros de campo y digo maliciosamente, porque no hay misterio para nadie que estas masas belicosas no han limitado su acción a la propaganda de un credo, sino que a ella han unido el ultraje, el crimen el deshonor y hasta la deshonra” (ver foja 86 del parte de guerra)…

Pero hay un elemento que ha perdurado en el tiempo y es el mueble donde Américo Berrando, ganadero, propietario de la estancia “La Constancia”, fundador de la Sociedad Rural de Puerto Santa Cruz  y además corresponsal del diario “La Prensa” de Buenos Aires” se sentaba a escribir esos artículos falaces, en la mayoría de los casos.

Una silla centenaria nos remite a unas de las tantas historias dentro de la historia. Este pequeño mueble fue testigo y protagonista del manejo tendencioso de la información de un ganadero periodista en la Patagonia Rebelde.

En el convulsionado escenario de las huelgas rurales, Américo Berrando, escribía sus cables informativos telegrafiando al Diario La Prensa. En estos despachos  magnificaba el accionar de algunos huelguistas acusándolos de saqueadores, bandoleros, incendiarios y violadores.

Repudiando su proceder, los huelguistas toman el correo de Río Chico, labran un acta y exigen los archivos de telegramas y comprueban así los infundios de  Berrando..

La partida de obreros se dirigió a su establecimiento ganadero dirigidos por el “ruso” León, destruyendo los muebles, colchones, loza y cristalería, “repintando las paredes de la casa del mencionado corresponsal, y luego de tomarse un café con leche y repartirse los habanos, Ie dijeron al encargado: “¡Digale a su patrón que ahora si puede escribir a Buenos Aires que somos bandoleros!”.

Estos documentos se encuentran contenidos en el Tomo II del Libro “La Patagonia Rebelde” del escritor y periodista Osvaldo Bayer. La silla, donde Berrando se sentaba a escribir sus diatribas en contra de los peones rurales, aún se conserva en la casa de la señora Hena Merelles, en la localidad de Gobernador Gregores.

Hablamos con Hena que nos atendió deferentemente, indicándonos que esta silla permanece como un legado de aquellos episodios históricos de 1921. Le fue obsequiada por Berrando  a su padre, Arturo Merelles Gomez, carrero en la época de la huelga.

Con los años, su padre llegó a tener una estancia en la que Hena se crió escuchando los relatos de la huelga en charlas con su padre y otros protagonistas que ya no viven. Este era uno de ellos y el que más curiosidad ha causado por lo histórico de la anécdota.

El reclamo de Berrando por los desmanes causados por los huelguistas llegó al gobernador Correa Falcón y quedó registrado en la historia, no solo por la petición en sí.  El contenido racista y discriminatorio es lo que más impacta en el contenido del Telegrama que destacamos en este artículo, donde califica a los obreros como “errores de la naturaleza”. *

Mientras tanto, en Gobernador Gregores, doña Hena Merelles custodió durante medio siglo la silla que pasó a la historia como testigo y protagonista de las huelgas rurales.

* Nota del Gobernador del Territorio Nacional al Jefe de Policía, en la que se transcribe nota del estanciero Américo Berrando (que califica a los revoltosos como errores de la naturaleza), y recomienda proceder enérgicamente, en contra de los denunciados ( Archivo Histórico de Santa Cruz..