Historias de Patagonia: Cabalgatas que hicieron historia

En la década del cincuenta dos raidistas, un hombre y una mujer – por separado – se aventuraron a marchar a caballo a Buenos Aires, cumpliendo peticiones y promesas..
sábado, 10 de agosto de 2019 · 22:07

*Mario Novack
La mujer que cabalgó era Charlotte Fairchild que tuvo - bien a lo gaucho de bombacha y botas - la osadía de desafiar a la época donde únicamente los hombres eran de a caballo.

Año 1952, sin rutas, comunicaciones precarias e inmensas soledades en las distancias esta mujer de Río Gallegos emprendió su camino a la aventura con tres caballos. Uno,  obsequio de la Estancia Mata Grande, de allí su nombre “Matita” y los dos restantes “Ferroviario” y Justicialista”, regalo de los hermanos Macias de la Reserva Tehuelche – hoy Comunidad – Camusu Aike.

Pero hubo un promesa pidiendo por la salud ya menguada de Eva Perón, como se sostiene en la mayoría de los artículos y libros publicados o la motivación era otra. Su sobrina Nair Charlotte Fairchild nos apunta “En un principio su idea , creo yo era hacer un raid a caballo. En esa época machista, necesitaba un motivo muy grande y fuerte para hacerlo, sino no la iban a apoyar, es más , creo yo, no llegaría ni a Guer Aike, Una mujer sola a caballo no era bien visto . Ella era peronista, amaba a Eva, recuerdo algunas fotos de revistas de Eva y Perón en su casa. Coincide la enfermedad de Eva con su proyecto de viaje, que mejor motivo hacerlo por ella. Por su salud. Y asi lo logró, lamentablemente no llegó a tiempo, y el éxito de su viaje fue opacado, si se puede decir así, por la partida de Evita .

Charlotte había nacido en el año 1930 y era hija de Thomas Stanley Fairchild y de Olga Ines Contreras. Esforzada raidista. Amante de la Naturaleza y de los niños. Fue una delicada poetisa. 

No fue dimensionado en su cabal medida este acontecimiento o se perdió en la profundidad de una grieta que permanece hasta el presente.Pesaban el género y la ideología y eso quedaría demostrado en los diversos testimonios que se vuelcan en la narrativa de Virginia Haurie en su obra “Mujeres en Tierra de Hombres”.

Charlotte “luego que su familia se mudara a la ciudad, conoció la pena. Se enamoró de un hombre rico que tenía un avión, pero no quiso jugarse por ella. También tuvo que empezar a trabajar. Y a ella que amaba el horizonte, el encierro de una oficina le pareció intolerable. Además su jefe se comportaba de una manera extraña y agresiva, diferente a la manera en que se comportaba con las otras empleadas. A Charlotte las personas comenzaron a parecerle peor que los animales. Poco a poco fue encerrando sus sentimientos en una caja de cristal. Solo cada tanto la abría y los sentimientos salían transformados en versos que guardaba en otra caja.

- Tiene que hacer un viaje y cambiar de trabajo – le dijo el médico que la vió francamente desmejorada…¿Cómo.?..Con que..?..Si pudiera manejar un avión me iría tan lejos..! y ese pensamiento le abrió una puertita..!

 - No tengo avión, pero puedo cabalgar ¡, le dijo jubilosa a su perro que masticaba una zapatilla vieja -¡ Me voy a ir a Buenos Aires, a caballo.!. Y como si no hubiera hecho otra cosa en esos años que prepararse para el viaje, tuvo claro que podía lograrlo. “Si han traído ovejas de allá para acá, bien se puede hacer un viaje de acá para allá”, pensó y enseguida se dispuso a preparar el viaje. Por fin había encontrado la manera de demostrar lo que ella era capaz de hacer.

Finalmente luego de esperas y caprichos de las autoridades logró tener la nota que la autorizaba al raid y portaba la misma que le servía para solicitar cualquier tipo de ayuda en el camino, como sucediera con el otro raidista de Puerto Santa Cruz.

Pero a medida que avanzaba, cruzando el Río Colorado e ingresaba a la provincia de Buenos Aires era proporcional el crecimiento de la riqueza y menor la solidaridad de la gente. Un acontecimiento ocurrido en Bahía Blanca lo describe de ese modo.

El día 25 de julio de 1952 el intendente bahiense y otros funcionarios la habían agasajado con un té de payco, pelado, que fue una lagrima en su estomago vacío. Un fotógrafo había sacado unas fotos para el diario.Esos hombres querían mostrar públicamente que apoyaban su empresa.Ella no entendía mucho de política, pero se daba cuenta que a medida que se acercaba a Buenos Aires, los políticos habían empezado a acercársele. Sin embargo no le procuraron el abrigo que necesitaba. En las afueras de la ciudad una familia muy humilde le había dado cobijo y una manta. Pero eran tan pobres que apenas tenían para comer, sintió que no podía ser una carga para ellos y partió a pesar que el cielo estaba negro.

  A poco de salir, la lluvia era fuerte, tanto, que decidió caminar por la banquina. Los tres caballos la seguían dóciles. De pronto los percibió inquietos y los sujetó. Una larga caravana de autos con crespones negros comenzó a pasar rumbo a Buenos Aires. Uno de ellos disminuyó la velocidad al pasar al lado suyo. “Muchacha, para que seguir, si la “perona” ya estiró las patas!- dijo el hombre que sacó la cabeza por la ventanilla.

Charlotte reconoció a uno de los funcionarios que la había lisonjeado su noble propósito el día anterior. Inclinó la cabeza apesadumbrada. Al llegar a Luján también rezaría para que las personas fueran menos hipócritas y siguió rumbo al norte bajo la lluvia.

El viaje de Charlotte Fairchild duró casi un año. Los tres caballos llegaron en excelente estado. Charlotte volvió en el vapor “El Asturiano” junto con Matita. Fue lo único que aceptó recibo por parte del gobierno.

Así lo relata la escritora Virginia Haurie. Luego vendrían otros raides de otras características, en este caso, ciclísticos que tuvieran gran repercusión a nivel local y regional.

Se olvidaron del otro jinete
Durante el período previo a las elecciones en distintas partes de país se realizan eventos de diferente naturaleza con el objeto de lograr que Perón acepte su postulación para un nuevo período de gobierno.Santa Cruz también tuvo su representante en este empeño.

En este caso el protagonista será Guillermo Williams, vecino de Puerto Santa Cruz, que decide realizar un raid a caballo desde esa localidad hasta la Capital Federal con el objeto de estar presente en el acto del 17 de octubre de 1951.

Su emprendimiento cuenta con el apoyo de la Unidad Básica de su pueblo y el gobernador,Carnota, lo auspicia mediante una resolución a través de la cual ordena la colaboración de la policía del Territorio con Williams y con un pedido de asistencia al gobernador del Chubut para cuando el raidista pase por su jurisdicción.
Williams cumplió con su cometido y fue uno de los tantos asistentes al acto del 17 de octubre, pero parece que después las autoridades de Santa Cruz se olvidaron del personaje. Así fue como el 18 de marzo, seis meses después de la celebración del día de la Lealtad, se recibe un telegrama en la gobernación a través del cual se le solicita al gobernador un pasaje en tercera clase en el vapor “Asturiano” para posibilitar el
regreso de Williams a su lugar de origen.
La promoción oficial del viaje de Williams no fue el único caso de confusión entre Estado y partido. Vale como ejemplo la resolución del gobierno del Territorio mediante la cual se decreta un asueto de la administración pública con motivo de realizarse el 22 de agosto el Cabildo Abierto para pedir la postulación de la fórmula Perón – Eva Perón. Así lo destaca en su obra Historia de Santa Cruz el escritor Raúl Horacio Lafuente.

Sin duda apuntes interesantes sobre una etapa política que inauguraría un nuevo modo de relacionamiento de las masas y sus líderes.