Historias de Patagonia: Hugo Giménez el cantor de la Patagonia

Nació  y murió – trágicamente- en la provincia de Buenos Aires.  Siempre se sintió santacruceño. Como muchos el servicio militar obligatorio le dejó como destino a Río Gallegos. Aquí vino, se encariñó con el lugar y echó raíces.
sábado, 28 de septiembre de 2019 · 20:07

*Mario Novack

Hijo de Vicente y Lorenza Agüero, oriundo de Balcarce, el Provincia de Buenos Aires, nacido el 25 de agosto de 1944, pero fiel a su ferviente apego a la Patagonia adoptiva, Hugo Giménez Agüero siempre decía que era de Río Gallegos:

“Nacer en un lugar es un accidente, ser de un lugar es una decisión de amor. Fue el quinto de ocho hermanos y se llamó Hugo Jorge Giménez. El "Agüero”fue adosado a su identidad cantora como homenaje filial a Doña Lorenza.

Hugo Giménez Agüero decía no saber exactamente de donde viene su pertenencia al canto y a la música, pero, recuerda que de chiquito (a los 3 años) ensayaba los primeros sonidos de su pequeña voz, cosas como “La vieja serenata” o “Al pie de tu reja”, con una guitarra de juguete, se presentaba en el comedor de la casa paterna. Cantó en los actos escolares y en improvisados “recitales” en los galpones, rodeado de sus compañeritos de entonces.

Y a eso de los 12 años, escribió su primera canción como jugando. Siempre recordaba que “desde chico hacía locución con una latita de conservas e imitaba números de circo”. Y siempre creyó haber sido artista antes que cantor. Con el correr de tiempo aparecieron otras cosas: zambas, milongas, “cosas que componía”.

A los 16 se fue de Balcarce. El primer punto de aventura fue Montevideo y luego la provincia de Buenos Aires, con la guitarra a cuestas y su primer encuentro con el público. En el '62, los esbozos de una carrera profesional se dieron con un trío: “Los Reseros”, que Hugo integró junto a Garrido y Cruz.

Las presentaciones fueron hasta el ´64, cuando le tocó el servicio militar. La “colimba” fue en Río Gallegos. Allí fue la revelación de un mundo que lo marcaría para siempre: la Patagonia. Y dijo:: “Ahí me quedé para siempre. Ahí nací de nuevo, crecí como persona, como hombre. Siempre estoy mirando al Sur. creo que el sur es un lugar que cuando lo conocés, te hace parir. Es como si tuvieras el hijo de la raíz”.

En el viaje hacia Santa Cruz nació su primera canción con temática patagónica. Se llamó “Por el Sur de Piedra Buena”. Corría el año 1965. En Santa Cruz comenzó su otra profesión, la locución en LU12 Radio Río Gallegos. En 1966 comenzó en LU14 Radio Provincia de Santa Cruz, la emisora oficial.

También con mucho éxito realizó un programa de tango en televisión. Mientras siguió componiendo temas para Santa Cruz, primero con ritmos de baladas o canciones, hasta que comienza a investigar la flora, fauna , costumbres de la gente del Sur. Había mucho y muy rico, pero le faltaba “el ritmo”, hasta que conoció a Oscar Giménez, un músico que recopilaba ritmos tehuelches por toda la Patagonia y a través de sus cintas descubre la belleza de los ritmos indígenas.

Así el cantor empezó a insertarse en el mundo tehuelche. Por esos tiempos aparece en su vida el estudioso Mario Echeverría Baleta, quien le enseña la lengua tehuelche.

“Me enseñó también cada uno de los picaderos de flechas, cada uno de los asentamientos indígenas y los nombres de las plantas, arbustos y hierbas de Santa Cruz recordaba Hugo.

Nace entonces uno de sus clásicos: Malambo Blanco. Ganando para siempre en esta cosmovisión patagónica decide intensificar sus conocimientos. Es entonces cuando conoce a quien fuera uno de sus grandes amigos, un tehuelche llamado Maguer Cuaterno, uno de los últimos indígenas de esa raza.

Con él comparte un viaje junto a su otro gran amigo, Mario Guatti, con quienes recorre casi todo el territorio santacruceño, donde toma contacto con otras personalidades de esa raza, como Rosa Vargas, o don Rinahuel, entre otros.

Fueron treinta días vertiginosos de silencios que envolvían los climas y paisajes del sur, fueron treinta días de palabras en tehuelche. “Me enseñó a vivir la Patagonia, a conocerla”.

Corría el año 1980. “Así fue como enriquecí mi obra, empecé a cantar la lengua tehuelche”contaba Hugo. Las chorrilleras, la milonga andina, el kaani, el malambo sureño, ya formaban parte de su canto.

En 1975 se trasladó a la Capital Federal, algo inevitable para todos los artistas: “Golpearse en Buenos Aires era crecer”, decía, más aún tratando de mostrar algo nuevo y totalmente desconocido para el público de la Capital.

Así es como hizo todas las peñas y mencionaba una: La Salamanca, “ése fue un lugar inolvidable, donde la gente escuchaba al artista y éste crece con el público”. También paseó su canto por universidades y circuitos turísticos.

Por supuesto que no faltaban festivales y su favorito: Pico Truncado, en Santa Cruz, festival que lo vió como animador, durmiendo al aire libre y años después con la guitarra y el decir patagónico, ya artista consagrado.

En 1982 lo recibió el escenario mayor, el Festival e Cosquín, tan ansiado para todo artista folclórico, y fue distinguido con la mención a la autenticidad y Consagración Cosquín 1982.

Pero antes, en 1979, tuvo su primera posibilidad de llegar al sueño de un disco, y lo tuvo a través de Teodoro Cuenca y su sello “SONORO S.A.”. Giménez Agüero costeó los gastos de grabación y finalmente salió a la calle “Al Sur Santa Cruz” y poco después “Desde la Patagonia Austral”.

Pero este inquieto artista se dio cuenta de que el camino de su obra era a través de la autogestión. Formó entonces su propio sello discográfico: “NA-QUEL” y comenzó su producción hasta el año 1996, ya que después siguió produciendo con otras compañías discográficas como SONY, EPSA, GLD,PHONOPAY, llegando a más de 20 discos en su carrera.

 

Haciendo huella

Así como don Marcelo Berbel hizo conocer esta región de la Patagonia a partir de obras como “Quimey Neuquén”, “La Pasto Verde” y Amutuy Soledad, entre otras que fueron interpretadas por artistas como Jorge Cafrune y José Larralde, el cantor de Río Gallegos tuvo un aporte al conocimiento del territorio patagónico.

Hugo Giménez Agüero hizo camino difundiendo a pulmón su obra en toda la Patagonia y el país. Algunos memoriosos operadores y locutores de radio lo recuerdan llegando en su vehículo y entregando discos y cassettes a las emisoras para lograr la difusión de sus temas.

Un trabajador incansable para la promoción de su obra y el cancionero santacruceño y patagónico. La cantera que aparece es cultor de su obra a la que destacan y promueven, llegando incluso a perfeccionarla.

Ha tenido una inmensa generosidad en acompañar a un grupo como Los Nycs en su participación en el escenario Mayor de Cosquín, en el máximo Festival de Folklore de nuestro país.

Juanto a Hector Raúl “Gato” Osses y Eduardo Guajardo constituyó esa tríada de referentes musicales de Santa Cruz. Acompañó y apadrinó a figuras como Ana María “Micky” Gallardo y Norma Hernández.

En la nueva trova que aparece se destacan el grupo “Nahuen” de Las Heras, Pablo Villacorta de la misma localidad, David Andrade, Juane Braccalenti, quienes interpretan sus temas. Tambien Chupilca Ledesma, Joel Hernández, en Chubut,y  Danai Nuñez en Ushuaia han cantado kaanis y corrilleras.

Lo rico y destacado es que cada día se encuentran otros exponentes del cancionero santacruceño. Entre ellos Héctor “Chuchu” Rodriguez, Ariel Arroyo, Claudio Maldonado, Edmundo Aguila, Raúl De la Cruz, Hueney Huayra, Lorena Pérez, Martín Leoz, Camila Muñoz, Monica Avarese,  que se suman a otras figuras reconocidas como Silvia Toranza y Miguel Saldivia, entre otros. Seguramente alguna omisión habremos cometido, pero la intención es destacar que la labor de Hugo Giménez Agüero se reprodujo en el tiempo impulsando al cancionero local con nuevas letras y  figuras y fundamentalmente, la construcción de una identidad regional.

Un 27 de septiembre de 2011 el destino le jugaba la peor de las pasadas.

Su camioneta Tiggo que conducía impactó de frente con otra pick up Chevrolet 4x4, entre Médanos y Bahía Blanca. Su rodado se incendió al momento del choque pereciendo en el lugar. Desde entonces suena más impactante su letra dedicada a Santa Cruz. “Tierra no tengas tristeza”.

 

Cuando me callen las piedras

Qué golpean mi destino

He de volver en silencio

Desde el fondo del camino

Seré yo el viejo árbol

que aún sigue dando retoños

O la mágica ternura

de las hojas en otoño

Semillas- Hugo Giménez Agüero