Historias de Patagonia: El Cacique Mulato, viruela y despojos en la Patagonia

Frustrado por el fracaso de su gestión en Santiago de Chile volvía el cacique Mulato a la antigua Punta Arenas. Regresa  vencido, ni promesas siquiera puede contar.
sábado, 18 de abril de 2020 · 18:32

* Mario Novack 
Pero no vuelve sólo; lo acompaña el contagio de la viruela que había contraído su sobrina Anita, en Valparaíso. La desgracia comenzaba a abatirse sobre la legendaria figura del líder Aonikenk. 
El viaje a Santiago de Chile era una última y desesperada gestión que realizaba Mulato, ante el inminente desalojo de las tierras que con anterioridad le adjudicara el gobernador de Magallanes , Manuel Señoret.
  Y hubo antes de esto una rica historia que une a Mulato y Papón, sucesores de Casimiro Biguá y su actuación – siempre pacífica – entre dos gobiernos, el de Chile y Argentina, que se disputaban las tierras que otrora fueron las que ocuparon y por las cuales se desplazaban libremente los pueblos originarios.
Su mando, antes de la imposición de las fronteras, se ubicaba desde el sur de Río Gallegos hasta el actual territorio de Magallanes, en Chile. Consumada la ocupación de tierras por el gobierno argentino Mulato se desplaza en territorios ubicados detrás de El Zurdo en Argentina.


Una numerosa caballada y su capacidad de mando impulsaron al entonces gobernador Manuel Señoret a otorgarle un permiso de ocupación de diez mil hectáreas. La tribu bajo su dominio la constituían unas 100 personas, las que en conjunto poseían más de 400 caballos, algunos de los cuales eran entrenados para competir en las carreras a la chilena que se efectuaban en Punta Arenas. Tal era su adaptación a la civilización, consecuente a un proceso pacífico, sin luchas sangrientas ni evangelizaciones forzosas.
Sus problemas como estanciero comenzaron cuando un ciudadano inglés le quiso usurpar tierras. Estampó la denuncia al gobernador, quien prestamente solucionó el problema ordenando al Sr. Harris el desalojo. Decía el diario El Magallanes:
“Aplaudimos esa determinación, pues es preciso convencerse que los patagones tienen perfecto derecho para ocupar con sus modestas carpas y sus yeguadas un pedazo de la Patagonia en la que han nacido.”
Poco á poco se les ha ido estrechando el campo del que 20 años atrás eran señores y dueños. Ya que á nadie molestan respétenseles sus derechos, siquiera sea en un pequeño pedazo de tierra, y no obliguemos a emigrar á esta raza que se haya próxima á extinguirse.


En verdad los nobles tehuelches, patagones o aónikenk, duraron poco más de veinte años después de enunciada semejante profecía periodística.
La viruela, como se enunciaba en el capítulo X sobre las enfermedades de los niños, volvió a irrumpir en 1901, 1905, y 1906, a pesar de los insistentes llamados a la población a aprovechar que el médico de ciudad vacunaría gratuitamente a quien quisiera utilizar este servicio.
Lamentablemente este beneficio no alcanzó a los tehuelches. Y el cacique Mulato, habiéndose realizado una subasta de tierras fiscales en que se incluyeron las concesionadas a la tribu, y no habiendo encontrado satisfacción a sus reclamos por la autoridades del territorio, en 1906 viajó nuevamente a Santiago, siendo recibido por el Presidente de la República Germán Riesco. 
Hay algo de imprecisión en esta historia, considerando la versión de Maggiorino Borgatello, quien atribuye el viaje a Santiago no a la subasta sino a la reiterada ocupación de sus tierras por los ingleses -¿escoceses?-, por lo que le habría exigido al Presidente de la República: “Estos gringos me roban el campo y mis caballos mueren de hambre. Tu hazlos echar”. Esta vez el cacique llegó con su mujer, su hijo y su nieta; el presidente los recibió amablemente y prometió justicia. Arribados a Valparaíso para embarcarse de regreso la sobrina  Anita contrae la viruela y muere en Punta Arenas. 

Al poco tiempo Mulato primero y luego su hijo fallecen. Enseguida casi todos los indios del valle del río Turbio contraen la enfermedad fatal. Su mujer abandona la casa y viaja al Coyle, donde viven otros indios parientes. Ella ya tenía la peste y los contagia. Muere casi toda la indiada. De modo que en un mes o dos desaparecen las dos tribus. Los animales pertenecientes a los indios tehuelches fueron apropiados en parte por los ganaderos vecinos y el gobierno.
La viruela marcó la culminación de la extinción en pocos años de la raza tehuelche en la Patagonia chilena, siendo así que para los años de 1910 fueron muriendo sus últimos y dispersos sobrevivientes.

El despojo

El cacique Mulato, cuyo verdadero nombre era Chumjaluwün, fue el último gran jefe tehuelche de la Patagonia. La ocupación colonizadora en la región austral, como era obvio, prefería los campos de mejor aptitud pastoril, que muchas veces coincidían con territorios de caza de los nativos, impidiéndoles su utilización y derivando en la fragmentación grupal y dispersión.
En Magallanes, esta situación afectó a tres comunidades, una de las cuales la dirigía Mulato. En la medida que la colonización avanzaba, los campos iban siendo alambrados y con ello se restringía el acceso a sus terrenos de caza, provocando una segunda consecuencia: la tendencia hacia la sedentarización y la escasez de sus tradicionales alimentos.
 El gobierno chileno realiza una subasta de tierras, que posibilita la adjudicación de un territorio ocupado por los tehuelches a la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, con el sello histórico de las familias del poder en Argentina, los Braun Menendez. En esos campos se ubicaba la tribu de Mulato, abocados a la cría de caballos.

Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego

José Nogueira, portugués desembarcado en Punta Arenas sin capital ni instrucción, contrajo matrimonio con Sara Braun en 1887. Luego de amasar una cuantiosa fortuna, en 1890 postuló ante el gobierno chileno la concesión de 1.000.000 de hectáreas destinadas a la ganadería ovina en la Isla Grande de Tierra del Fuego. Cuando José Nogueira falleció en enero de 1893, su viuda quedó como única heredera y el 31 de agosto de 1893, para responder al compromiso asumido ante el gobierno chileno, se formó la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego (SETF) constituida en Valparaíso (Chile). Entre los primeros accionistas se encuentran, entre otros: Sara y Mauricio Braun, Elías H. Braun y José Menéndez, radicados en Puntas Arenas. Mauricio Braun asumió la representación legal de la compañía y fue designado Director Gerente.
Esta sociedad llegó a disponer en Argentina de 1.376.160 hectáreas, cifra astronómica que difícilmente haya sido superada en el mundo. El dato está asentado en el artículo “Mauricio Braun, estanciero” escrito por el ingeniero Emilio J. Ferro, presidente de la Federación de Sociedades Rurales de la Patagonia, y aparecido en el número  homenaje a Mauricio Braun de Argentina Austral, editada por el grupo de sociedades Braun Menéndez-Menéndez Behety. Allí se señala también que la Sociedad Explotadora tenía 1.250.000 de lanares que producían 5.000 millones de kilos de lana, 700.000 kilos de cuero y 2.500.000 kilos de carne.
Además de las tierras que la SETF va comprando y arrendando en la Patagonia chilena (Isla Grande de Tierra del Fuego, Última Esperanza, etc.), entre 1906/07 comienza a adquirir hectáreas en Santa Cruz, incluso del Banco Amberes  dentro de la Concesión Grünbein. 
Esta concentración de campos en el territorio patagónico facilitará, en algunas zonas, que los límites fronterizos entre Chile y Argentina queden dentro de los dominios de la SETF.
La Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego abarcó múltiples actividades: estancias con grandes extensiones a uno y otro lado de la cordillera, millares de cabezas de ganado ovino, curtiembres, galpones para esquila, mataderos, graserías y frigoríficos, con importantes infraestructuras como fue el caso del frigorífico Bories, en Puerto Natales.

La película

El productor general de la película sobre Cacique Mulato, Francisco Díaz Luengo, recordó que “el proyecto lo iniciamos en 2016, pero el rodaje lo comenzamos en agosto, la primera parte, con el trailer y ahora estamos de lleno con las escenas de la película. Esta es una de las más grandes, con mayor cantidad de extras, unas cuarenta personas. Organizamos de acuerdo a la locación y complejidad. Vamos a grabar todo este año, me gustaría que estemos listo a fines de 2020, pero no tenemos un tiempo definido, en realidad, porque tenemos que postular los recursos para producción, que creo que lo haremos en marzo”.
Pero además del largometraje, esta historia de Cacique Mulato tuvo otras aristas. “Cuando nos planteamos esta película, María Luisa Romero, que es la guionista, investigó sobre los tehuelches, hablamos con expertos de Argentina, logramos el apoyo de antropólogos de la Universidad de Buenos Aires, nos planteamos trabajar con los artesanos, sobre todo nos interesaba la curtiembre de cuero”.
En cuanto a lo que relatará la cinta, Díaz adelantó que “hemos hecho una compilación de diferentes historias, pero que se interrelacionan. Milostich hace de ‘Montenegro’, Mauricio Bahamondes representa a Cacique Mulato y Miguel Angel Bravo, participa como Casimiro Bigua; Cecilia Frigerio participó en una escena en que representamos el almuerzo de Mulato, que es una fotografía muy conocida que recreamos”. 
Una corta calle de la antigua y señorial Punta Arenas lo recuerda, además del Cerro cacique Mulato, ubicado en la zona del Parque Nacional Torres del Payne, en el denominado río de los Tres.