Historias de Patagonia: Tragedias turbias

Marcha el cortejo con su imagen de angustia y pena por las calles de Río Turbio mientras una fila una fila interminable de mineros  camina acompañando sus muertos. Corre el año mil novecientos setenta y cinco y es la segunda gran tragedia registrada en el Yacimiento.
sábado, 6 de junio de 2020 · 13:19

*Mario Novack

 Mayo, siempre el fatídico mayo que volvía con nuevas tragedias. En este caso en 1949, en un yacimiento que comenzaba sus actividades, un luctuoso accidente se llevó la vida de seis mineros de distinta nacionalidad, algo común en el lugar.

Junto a los escasos argentinos los mineros chilenos provenientes en su mayoría de la cercana Puerto Natales se sumaban a otros venidos de varios lugares. Mirta Sesnic nos aporta un riquísimo testimonio en la dura vida de los trabajadores de la cuenca y su dramático destino en las galerías del yacimiento.

A las 4.30 del 23 de mayo de 1949 una explosión sin incendio se registra en la galería 35, antes de llegar al chiflón 3, originándose un derrumbe que aisló y mató a seis obreros mineros.

 La nómina de fallecidos que inauguró las tragedias se componía de: José.F.Vargas, chileno, 24 años, peón minero; José del Tránsito Mañao. Chileno de 33 años, ayudante barretero, Raúl Gallardo Turén, chileno, 23 años, peón minero; Olegario Mansilla Soto, chileno, 21 años, barretero; Virgilio Bellucci, italiano, 22 años, barretero y Florencio Soto Oyarzo, chileno de 28 años, barretero.

Sus cuerpos recién fueron hallados el 25 de mayo de de 1949 y sus muertes registradas en el flamante y recién inaugurado Registro Civil de RíoTurbio.

 Los cuerpos de Vargas, Mañao, Gallardo Turén y Mansilla Soto fueron trasladados a la ciudad de Puerto Natales, Chile; Florencio Soto Oyarzo a Río Gallegos y Virgilio Bellucci fue sepultado en el cementerio de Río Turbio.

 Ese Yacimiento de Río que provocó tragedias y enfrentamientos de poder, que motivaron la fundación de un pueblo denominado 28 de Noviembre, recibió a inicios de la década del 50 la afluencia de mineros provenientes de la mina San Eduardo, provincia de Neuquén.

Hasta 1951, San Eduardo era un lugar promisorio que crecía de la mano de la demanda de carbón necesario para mover la industria y la maquinaria que renacía luego de la Segunda Guerra Mundial. Pero la mañana del 29 de marzo se produjo una explosión de gas metano que dejó muchos heridos, seis víctimas fatales y marcó el comienzo de la desaparición del pueblo que contaba con una población de 5.500 habitantes.

A partir de ello la mayoría emigró a otros lugares de la región y el país, entre ellos el promisorio Río Turbio en Santa Cruz. Si bien las condiciones de trabajo en interior de mina fueron siempre difíciles, el rango de tragedia era sólo la muerte colectiva que merecía población en los distintos medios.

Por eso es que la explosión del 11 de mayo de 1975 devolvió el escenario y así lo revivió en una publicación reciente el diario “La Prensa Austral”, de Punta Arenas.

“Eran las 15.40 horas de ese día,  cuando una violenta sacudida y lejanos ruidos se hicieron sentir en el exterior de la Mina 4, en Río Turbio, República Argentina, localidad cercana a la ciudad de Puerto Natales, presagio de que una desgracia ocurría en el interior de las galerías.

No se tardó en tener comunicación con los jefes de turno en el interior, quienes señalaron que en el chiflón número 2 de la Mina 4 se había producido una violentísima explosión, que cubrió más de 300 metros en su radio de acción, lanzando rocas, herramientas y elementos de trabajo a larga distancia. Allí quedaron atrapados varios trabajadores confundidos en un ambiente enrarecido y de fuego, mezclado con gritos de dolor y de auxilio.

Se comprobaron tres muertes inmediatas: Juan Miranda Paredes, chileno, casado, 29 años, de profesión mecánico; José Paredes Toledo, natural de Maullín, quien trabajaba anteriormente como locomotorista, soltero. La tercera víctima fue Benjamín Segundo Vargas Barrios, soltero, de 27 años, peón minero, con domicilio en calle O’Higgins 1052, en Puerto Natales.

Con graves quemaduras, lesiones internas y fracturas fueron internados en el hospital de Río Turbio los mineros Angelino Hernández Soto, casado, tres hijos, con residencia en ese mineral; Egidio Sosa, argentino, muy grave y Nicolás Vicente Cáceres, argentino residente en la villa.

Atrapados y sin esperanza de vida

Como la onda explosiva abarcó un amplio campo en el interior de las galerías y se sucedieron pequeños desprendimientos, varios mineros quedaron atrapados muy al interior, por lo que no existían esperanzas de vida para los siguientes operarios, pertenecientes a la división de explotación: José Luis Marihueico Oyarzo, casado, padre de cuatro hijos, capataz del frente en el cual se trabajaba y radicado en Río Turbio; Osvaldo René Cárdenas Cárdenas, soltero, domiciliado en Latorre 59, Puerto Natales; José Moisés Vera Cárdenas, soltero, oriundo de Calbuco, domiciliado en O’Higgins 779, Puerto Natales; José Nibaldo Huentén Huentelicán, soltero, 30 años, domiciliado en la minera y José Cárcamo Vargas, natural de Calbuco.

El sitio en que quedaron atrapados estos cinco mineros era de difícil acceso, por lo que se debió utilizar una estrecha vía, que no era la principal y desde allí se trabajó perforando tratando de llegar hasta donde estaban los atrapados.

Las acciones de rescate fueron muy difíciles ya que una atmósfera amenazante seguía encerrando el chiflón de la Mina 4, que incluso podía volver a explotar.

Fuentes oficiales informaban que las tareas podrían demorar entre 50 y 70 horas y con nulas esperanzas de encontrar con vida a los peones mineros del carbón.

A raíz de esta nueva tragedia que enlutó a un grupo de hogares chilenos, se trasladó de inmediato al mineral argentino de Río Turbio el gobernador, coronel Mario Marshall.

El entonces corresponsal de La Prensa Austral en Puerto Natales, Carlos Vidal, agregaba a su información que los mineros que en principio aparecían como graves, pero vivos, habían fallecido, pese a los esfuerzos médicos realizados. Las lesiones habían sido demasiado graves.

Esta tragedia no era nueva en este mineral, que ya había cobrado numerosas vidas.

Mientras tanto, patrullas de salvataje continuaban trabajando ya que no se descartaba la posibilidad de que otros mineros pudieran estar atrapados al interior del yacimiento.

Un nuevo despacho de nuestro corrresponsal Carlos Vidal en Puerto Natales señalaba que otro chileno había encontrado la muerte en el desastre ocurrido en el mineral El Turbio.

Se trataba de Atilio Avendaño Soto, de quien se ignoraban mayores antecedentes y que quedó atrapado en la galería de la Mina 4.

Por su parte, las autoridades argentinas, ante la magnitud de la tragedia, decretaron zona de emergencia el área donde estaba ubicado el mineral.

Esta tragedia conmovió a la opinión pública de Chile y del vecino país, ya que las muertes enlutaron a numerosos hogares natalinos y de Argentina.

 La tragedia de los catorce

Fatídica noche del 13 de junio de 2004 cuando el atascamiento de la cinta que transportaba a los mineros se recalienta y comienza un incidente de mayor magnitud.

Casi 50 mineros lograron salir del infierno esa medianoche. Pero 14 hombres no lo consiguieron. El rescate de los cuerpos duró días enteros y fue seguido paso a paso por la opinión pública del país con la ínfima esperanza de que apareciera alguno con vida.

Pero todo fue en vano: 14 días después de la tragedia los socorristas retiraron los últimos cuerpos carbonizados y se abrió así una investigación en busca de culpables que aparece aún hoy lejos de su final. No fue un accidente, ni una catástrofe natural, ni un terremoto.

El testimonio de Rosario Gaitán al periódico “Once Diario es desgarrador y aún hoy tiene impacto. Habla mirando el cerro de entraña negra que por pocos segundos le perdonó la vida y lo dejó escapar la noche del 14 de junio de 2004.

«El humo del incendio no me dejaba ver ni respirar. Caminábamos a ciegas escapando con mis compañeros por la galería, tomados de las manos y la ropa, cuando tropecé‚ con uno que estaba caído y nunca más se levantó. Me caí y conmigo cayeron otros que tampoco se levantaron. Contarlo es una cosa… vivirlo fue terrible. Todavía sueño que hablo con ellos.», manifestó.

Aquella noche murieron asfixiados catorce hombres rudos que trabajaban en el socavón. Qué pasó es una descripción desgarradora de los sobrevivientes.

Los catorce mineros, habían tratado de salir por la galería a bordo de un camión con 36 compañeros: entre ellos, Rosario Gaitán y Segundo Tejada, que brindaron su testimonio. Las galerías revestidas con arcos de hierro y tablas de eucalipto son anchas y permiten el paso de camiones.

«Yo recién había entrado con el tercer turno -recuerda Tejada- pero adentro nos dijeron que esperáramos porque no había energía”.

El humo impidió el avance del camión de Tejada y los mineros siguieron a pie sin ver nada. Al borde del desmayo, Gaitán escuchó la voz de Wanzo que lo animaba a avanzar. Tejada también escuchó voces de aliento desde atrás del humo. «Sabía que iba a morir pero igual avancé‚ con las rodillas que se me doblaban hasta que alguien me agarró del brazo. “Sabe que todo esto pudo evitarse», cierra Tejada. Con 62 años y 31 en la mina, Tejada, riojano, ganaba en aquel entonces  mil pesos.

Cronología

22:08.Se produce el atascamiento de la cinta transportadora.

00:00. Dos colectivos son enviados para evacuar a los mineros. Uno de éstos impacta contra una de las vigas y se produce un derrumbe.

02:00 Brigadas de rescate comienzan la penosa tarea de búsqueda y extinción del incendio.

09:30 El gobernador Acevedo viajó a la cuenca carbonífera para prestar apoyo.

10:00 El intendente de Río Turbio decreta la emergencia municipal en la localidad, también se declara la emergencia en 28 de Noviembre.

14:00 Arriban helicópteros del Ejército Argentino con ayuda y profesionales médicos.

15:15 El presidente Néstor Kirchner se lamenta de lo sucedido.

17:20 Rescatistas hallan los cuerpos sin vida de dos mineros.

18:00 El representante legal de ATE Río Turbio se entera que uno de los desaparecidos es Silverio Méndez dirigente de ese gremio.

19:45 Otra brigada de rescate encuentra el cuerpo de la tercera víctima.

20:00 Se continuaban las tareas de extinción brigadas de rescate ingresaban por el chiflón 7 para continuar con las tareas durante todas la noche.

01:30 Arriba a Río Gallegos el Tango 01 con rescatistas de la Policía Federal Argentina.

La nómina de victimas fue la siguiente:Julio Álvarez, Miguel Cardozo. Odilón Vedia, Héctor Rebollo, Nicolás Arancibia, Ricardo Cabrera, Silverio Méndez, José Armella, Jorge Vallejo, José Chávez, Oscar Marchant, Sixto Alvarado, Víctor Hernández y José Hernández.

También se cobraría la vida de mineros argentinos y chilenos residentes en Puerto Natales.

Lo que ha seguido hasta el momento es un extenso proceso judicial civil y penal y la incertidumbre de una mega inversión para tratar de transformar la producción primaria de carbón en energía con la construcción de la Usina Carboeléctrica, aún sin funcionamiento y con cuestionamientos de toda índole. 

Como una macabra coincidencia la tragedia se produjo el mismo día que le revocaran la concesión al empresario Sergio Taselli, otorgada en el gobierno de Carlos Menem, un 14 de junio del año dos mil.

En nuestra crónica no hemos profundizado en otro episodio grave que le costara la vida a otros siete mineros, muertos en un derrumbe que sepultó al tren con que ingresaban al interior de la galería número 1 de  mina 3, un 28 de febrero de 1976.

Nuestro agradecimiento especial al colega Raúl Peralta y a Luis González, por los datos y el material fotográfico aportado para el artículo.