Historias de Patagonia: Masones en Río Gallegos

“Avísele a Lenzi que lo bato a duelo. Las difamaciones han sido demasiadas para seguir tolerando y me importa un carajo que sea el jefe de la Logia Rivadavia”. Quien ordena airadamente a su secretario es el ex gobernador del Territorio Nacional de Santa Cruz y también ganadero Edelmiro Correa Falcón.
domingo, 24 de octubre de 2021 · 00:22

*Mario Novack 

Es el mes de noviembre de 1922 en la capital y Río Gallegos continua sumergido en el silencio luego de las masacres de los peones rurales un año atrás. Lenzi es un reconocido periodista, mientras que Correa Falcón también es referente en el núcleo de los potentados.

Lenzi es un “escriba” de los más destacados en el sur argentino y se ha vuelto un referente en el ámbito local. No sólo los acontecimientos originados en la “Patagonia Trágica” han erosionado la relación entre ambos, sino que se ha profundizado la brecha en lo ideológico y lo personal.

El ex gobernador Correa Falcón se refiere a la creación de la Logia que ha surgido como un núcleo influyente en la pequeña capital de Santa Cruz. Pero vayamos a los antecedentes históricos de la Masonería.

Esta – según definiciones académicas - es una organización de carácter secreto que reúne a individuos agrupados en entidades conocidas como logias bajo un precepto de fraternidad. La institución se autodefine como filantrópica, filosófica, simbólica y no religiosa, de propiedad iniciática y con la finalidad de impulsar el progreso moral e intelectual de las personas.

Las logias de la masonería actúan como organizaciones de base y suelen estar agrupadas bajo una entidad superior, conocida como Gran Logia. Cada logia dispone de signos y emblemas que la identifican.
Se cree que la masonería surgió en el continente europeo a finales del siglo XVII. Su objetivo es formar a sus miembros para el desarrollo de la capacidad reflexiva y de diálogo, impulsando a estos miembros a que transmitan los valores adquiridos entre aquellos que lo rodean.

Pero vamos a los antecedentes de la Masonería en Río Gallegos. Según la investigadora y docente universitaria Aixa Bona el contexto político y social influyó en la creación de la citada Logia en la capital santacruceña.

Animados del deseo de trabajar regularmente para el progreso de la Masonería y el bien general de la humanidad, os rogamos que nos agregueis al centro común de los masones de la República Argentina, otorgándonos la Carta Constitutiva que regularice la Logia que hemos formado provisoriamente bajo el título  distintivo de Rivadavia”. Esto reza en el pedido enviado al Gran Maestre de la Orden, acompañando el  acta de fundación 15 de enero de 1920. La documentación obrante indica la presencia de esta logia  en Río Gallegos desde 1903.

Las  actividades  de  la  logia  se  desarrollaron  en  diferentes  ámbitos,  sean  estos estatales   o   de   la   sociedad   civil,   donde puede   reconocerse   a   distintos   miembros participando  con  propuestas,  creando   nuevas  instituciones  o  generando iniciativas tendientes a debatir y resolver  problemáticas de los Territorios Nacionales. 

La documentación de la logia permite identificar el accionar de la misma frente al conflicto de los trabajadores rurales; en la correspondencia con el  consejero del interior de la Gran Logia Argentina  el Gran Maestre se lamenta de las “ Huelgas y desmanes de algunos forajidos, los que a su vez han afectado hondamente a los componentes de  esta logia  tanto  en  sus intereses  como  en  lo  moral”  y  destacan  las  dificultades  que  tienen para  mantenerse  en  funcionamiento    y  que  obligó  “a que  se  malograsen  grandes  y benéficas  obras  que  estaban  proyectadas . 

“Solicitan  al  Gran  Maestre  que  utilice  su influencia para lograr la intervención del gobierno nacional y más tarde “lamenta que la masonería  argentina  no  cuente  con  suficientes  fuerzas  para  conseguir  apoyo  del superior gobierno  nacional”

Unos meses  después el pedido se centra  en el envío de ejercito de caballería, coincidiendo con el pedido que realiza el gobernador del territorio y la Sociedad Rural. 

“Este Taller vería con regocijo, que el Poder Ejecutivo de la Orden y demás autoridades del Superior’ Consejo: aunara esfuerzos para tratar de conseguir que el Superior Gobierno Nacional, se decidiese mandar a estas regiones un destacamento más o menos numeroso de fuerzas de caballería, para garantizar vidas y haciendas de los pobladores...”

Las solicitudes se vuelcan también para lograr el desplazamiento de Ismael Viñas, juez letrado del territorio, cuya actuación consideran “nefasta para estas regiones: ha promovido el desorden, el alzamiento contra las leyes del país, ha fomentado el crímen, el robo y el incendio apoyando decididamente el elemento ácrata con fines inconfesables..” Dado que la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados de la Nación no se ha pronunciado aún piden la intervención de la Gran Logia Argentina: “Obra pues de masones es intervenir en este asunto utilizando los medios que sean necesarios para que la Cámara de Diputados adopte un temperamento que siquiera sea el de suspensión del funcionario aludido, hasta tanto se pronuncie en definitiva si hay o no causa suficiente para formarle un juicio político”.

La Gran Logia toma en cuenta los pedidos: “infórmese en la C. de Diputados sobre el asunto del Dr. Viñas y contéstese oportunamente.”

En 1922 se produce el viaje de Manuel Carles máximo responsable de la parapolicial Guardia Blanca a Río Gallegos, luego del reconocimiento de la brigada local surgida en julio de 1921. 

En el comité de recepción y en el almuerzo de agasajo, es visible la presencia de miembros de la logia, que apoyarán la creación de sub-brigadas a cargo de los dueños o administradores de estancias.

 “Se los proveyó de escudos y banderas, con la recomendación de poner aquel en sitio bien visible de la casa principal o de otra que podía destinarse para local de la brigada y de izar el pabellón todos los domingos y fiestas patrias, tratando de dar a ese acto toda la solemnidad posible. 

Aunque, como destaca Rosario Guenaga, en las estancias buena parte de los propietarios no hablaba castellano, estas acciones les permiten identificar a los ganaderos con la nación y los obreros con “el otro” como forma de legitimar exclusiones. 

Esta idea de argentinizar a los obreros coincide con la preocupación de la logia: “Es doloroso que solamente exista como elemento subversivo una colonia extranjera y que no se cuente entre todos ellos un solo argentino” 

De este modo una elite poco consolidada y sin vínculos sólidos en el orden nacional con otros poderes y asociaciones, logra anudar lazos con una asociación tradicionalista y xenófoba, identificada con los sectores más conservadores y la iglesia.

Con ella confluirá también la Logia Rivadavia, pese a representar dos vertientes que en otras regiones aparecen enfrentadas. Como sucede en distintas cuestiones, esta posición no es unánime en la masonería argentina.

Resulta absolutamente clara la participación de la Logia Rivadavia a favor de los ganaderos y peor aún cuando reclamaban una enérgica represión armada, dándole un marco argumentativo para que los hechos se desencadenaran en forma violenta. Lo demuestra el hecho de peticionar y formar parte de la Guardia Blanca, de tinte netamente ultranacionalista.

Los integrantes de la logia tienen una activa participación en diferentes asociaciones, a través de la fundación de instituciones o con propuestas de trabajo. La acción educativa es fundamental en sus convicciones, lo que da continuidad a su accionar en ese aspecto. En 1921, se funda el Instituto de Enseñanza Secundaria de Río Gallegos, en una reunión en la que participan vecinos entre los que no faltan miembros de la logia. 

El Instituto permitió al territorio contar con un establecimiento de enseñanza media, dado que hasta entonces los niños que terminaban la primaria en la escuela pública eran enviados al extranjero, “a la patria de sus mayores” o a Punta Arenas, Chile, por ser lo más próximo. 

La iniciativa tiene el apoyo del Concejo Municipal, presidido por Ibón Noya y tendrá como rector a Julio Ladvocat, médico con importante  trayectoria en la comunidad y vasta formación intelectual. En la correspondencia se destaca junto a otras iniciativas que “hemos creado un colegio nacional” lo que trae aparejada la felicitación de la Gran Logia Argentina. 

El Instituto fue cerrado por el gobierno de Uriburu en 1932. El cierre sobreviene luego de una denuncia anónima y ataques a la figura de Ladvocat que da lugar a desagravios por parte de los alumnos con metáforas sobre la “batalla entre la luz y las tinieblas” y referencias a Sarmiento, lo que puede atribuirse a un enfrentamiento de los masones con los salesianos o sectores que se oponen al pensamiento moderno sobre la sociedad y la educación laica.

En 1940 nuevamente surgen propuestas tendientes a la promoción de instituciones educativas de nivel medio o superior que dan lugar al surgimiento del Instituto Libre de Enseñanza. También se aprueba internamente la iniciativa de Lenzi de crear una Universidad popular, primer intento de una casa de Altos Estudios en Río Gallegos.

En  1944  el  Ministerio  del  Interior  inicia  actuaciones  sumariales en  carácter 
reservado y solicita se informe “si la asociación local, denominada Logia Rivadavia, ha 
dado cumplimiento a lo determinado por el decreto del Poder Ejecutivo nº 31321, del 15  de  mayo  del  1939  y  en  caso afirmativo  sea  remitida  la  nómina  de  los  asociados, como también si esa institución goza o no de personería jurídica”
 
Se  ordenó  el  allanamiento  de  la  sede  Río  Gallegos,  que  fue  clausurada.  En  el 
procedimiento  se  incautó  la  documentación  de  la  logia,  gran  cantidad  de  símbolos, 11archivos  de  socios,  y  otros  efectos.  

La  clausura  se  produjo  en el  marco  de  las restricciones a las actividades políticas y de reunión impuestas por el gobierno de facto.  El  hecho  de  que  la  logia  Rivadavia  no  haya  vuelto  a  resurgir  evidenciaría  no  sólo  su decadencia  en  los  últimos años,  propia  de  la  situación  de  la  organización  a  nivel nacional,  sino también los cambios profundos que se van a dar en el territorio con el advenimiento  del  peronismo.  

En  efecto,  a  través  de  un  nuevo  rol  económico  para  la Patagonia  como  productora  de  energía,  del  alcance  de  las  políticas  sociales  que acompañan una identidad política que obliga a alineamientos a favor o en contra y de un rol preponderante del estado en la región, se producen en la sociedad transformaciones que llevan a nuevas formas de sociabilidad y de mediaciones, en las que la logia parece no tener cabida.  

Lo cierto es que durante al menos tres décadas la Logia Rivadavia fue un actor fundamental en la política social, cultural y educativa de Río Gallegos y su importancia y existencia se fue apagando junto con los cambios registrados en el país. Sus integrantes provenían de los estratos más variados de la sociedad local.

Finalmente la sangre no llegó al río. Tanto Correa Falcon como Juan Hilarión Lenzi demoraron la discusión acerca de cual arma utilizar para batirse a duelo, algo que nunca se concretó. 
  
En agosto del año 2016, en oportunidad de un nuevo aniversario de la muerte del general José de San Martín, los integrantes de una Logia asentada en Río Gallegos hicieron su aparición pública. Pero esa es otra historia.