Historias de Patagonia: Los tehuelches y la Patagonia Trágica

La anciana tehuelche sonríe disfrutando la curiosidad de su nieta Malén. “abuela, cuéntame de la Patagonia Rebelde, de las cosas que pasaron en el Cañadón del Río Pinturas”, dice la niña. Agustina Quilchamal, igual que esa abuela originaria, accede al pedido de su nieta.
domingo, 14 de noviembre de 2021 · 08:32

*Mario Novack 

De pronto la sonrisa se ha ido, la mirada ensombrecida anticipa un relato crudo y doloroso para los recuerdos de esa época. La anciana pide que le alcancen un pequeño cofre donde guarda las fotos de sus padres que en esa época ya eran mayores.

“Nosotros éramos unas cuarenta familias que poblábamos la zona del río Pinturas, donde el gobierno nacional nos había otorgado unas 30 mil hectáreas. Sabíamos de los reclamos de los peones de campo y hasta estábamos de acuerdo con ellos, porque conocíamos del sacrificio de los peones y la explotación a la que eran sometidos.

Ese año de 1921 fue muy duro, muy violento, y de tanto en tanto aparecían por nuestros toldos los enviados de la “Guardia Blanca” queriendo sumarnos a sus brigadas, como lo habían hecho con otros hermanos en Camusu Aike. Nos gritaban que debíamos hacer patria”.

Porque hacer patria abuela…?, interroga la niña. La anciana Agustina respira hondo para responder.” Nos decían que teníamos que ser indios argentinos y dejar de tratarnos con los chilenos que no solo eran los peones que estaban reclamando, sino también habían varios que tenían familiares que vivían del otro lado”.

“Venían y venían y los antiguos de la tribu desconfiaban de esos hombres porque llegaban armados y amenazaban, pero nunca iba más allá de eso. Hasta que un día volvieron con un jefe que venía de Puerto Deseado y allí fue todo muy fuerte, muy violento”.

A la niña le intriga saber que era esa famosa Liga Patriótica y su Guardia Blanca que  tanto temor causó en esa época entre los trabajadores y originarios. De pronto en la radio se escucha la voz de Hugo Giménez Agüero cantando “cacique Yatel” y la abuela por un instante vuelve a sonreír.

Los Yatel también eran de nuestro grupo, dice la anciana, al tiempo que su nieta ha encontrado la información de la Liga Patriótica.

“Abuela, acá dice que la Liga se fundó, provisionalmente en los salones del Centro Naval, en Florida al 800, bajo la presidencia del

Almirante Manuel Domecq García. Pero sólo en la noche del sábado 5 de abril de 1919, cuando todavía flota el olor a sangre y pólvora de la Semana Trágica, se constituye la comisión definitiva: Manuel Carlés, su Presidente. Había nacido en Rosario, en mayo de 1870, y se doctoró en Jurisprudencia en Buenos Aires, en cuyo Colegio Nacional enseñó Literatura y Filosofía; después, en 1898, fue convencional para la reforma de la Constitución y, en el mismo año, Diputado Nacional por Santa Fe.

 “También que la Liga Patriótica fue organizada en Río Gallegos en julio de 1921 y estaba íntegramente formada por ganaderos y comerciantes, extranjeros todos”, dice la niña. La abuela retoma el relato añadiendo que “ nos dijeron que ya habían constituido 18 brigadas con indios de los territorios nacionales, entre julio de 1919 y enero de 1920. El propio Carlés se reunió en Buenos Aires , el 27 de enero de 1920 , con cien delegados de las brigadas.”

Las demandas de los brigadistas indígenas , no obstante , estaban orientadas a la creación de escuelas y, principalmente,  a la devolución de las tierras a ellos usurpadas, según narra la doctora Sandra McGee Deustch, historiadora estadounidense, catedrática de historia latinoamericana en la Universidad de Texas en El Paso.

Eduardo Carlés llegará a Río Gallegos el 7 de enero de 1922, a bordo del vapor “Astuariano”, propiedad de José Menéndez uno de los beneficiados por la masacre de peones.

En el almuerzo realizado en instalaciones del Grand Hotel Eduardo Carlés pronunció un discurso de tono bélicos y elogiando el accionar de las tropas fusiladoras. Decía el máximo exponente de la Liga Patriótica: “Señoras y señores: Las dianas de la Liga Patriótica Argentina saludan a los bizarros escuadrones del 10 y del 2 de caballería que restauraron el orden en las lejanías de la República. 

Cuando el desmán alardeó en los ámbitos del Sud, asolando la civilización incipiente de la Patagonia, allá fue el Ejército de línea para cumplir otra vez la misión de amparar la vida, honra y fortuna en la Nación; y allá fue también la Liga Patriótica llevando la palabra persuasiva a los corazones conmovidos. [...] 

En el aislamiento y desamparo que allí se vive, fue fácil a los secuaces del mal de las ciudades llevar su angustia a las chozas de los valles que forman la región maravillosa de los Lagos. Y luego que la pueblada amoldó su afán con los intereses de todos, el logrerismo deformó el propósito, urdió la discordia, promovió el desorden y declaró la guerra. 

Como sucede siempre, los corifeos del desastre llenaron la bolsa y abandonaron el tropel cuando el Ejército debió contenerlo. A no mediar la abnegación de los escuadrones de caballería, la guerra hubiera devastado toda la Patagonia y cincuenta mil rebeldes habrían presentado batalla en la línea de Río Negro.

El pueblo y el gobierno de la Argentina Norte no quieren contemplar los problemas que los fastidia. No importa. Aquí estamos nosotros, la Liga Patriótica Argentina, para ocuparnos de las cuestiones morales y sociales que comprometen la dignidad de la Nación y los intereses colectivos. La Liga Patriótica es una escuela de moral para depurar las virtudes cívicas y es un cuartel donde se aprende a defender el orden y hacer respetar la nacionalidad. 

En este momento representamos la gratitud argentina para honrar el mérito de los valientes que restauraron el imperio de las instituciones nacionales en el Sud de la República.”, concluía diciendo Eduardo Carlés.

La niña impresionado con esta historia vuelve a preguntar: “ que pasó finalmente abuela..?. La anciana responde “Ese día que volvieron y como les dijimos que no queríamos saber nada con ellos y nuestros hombres no reprimirían a los peones rurales se llevaron nuestras armas, caballos y otros objetos de valor. Un nuevo robo”.