Historias De Patagonia: La otra orilla II

Más cercana a la margen norte del Río Gallegos nos encontramos con la  Isla Deseada, de aproximadamente 18 hectáreas de superficie y poseedora de una numerosa fauna en su interior. Allí nidifican diez especies de aves marinas, donde anidan más de 20.000 parejas. 
domingo, 7 de marzo de 2021 · 16:46

*Mario Novack 

Más cercana a la margen norte del Río Gallegos nos encontramos con la Isla Deseada, de aproximadamente 18 hectáreas de superficie y poseedora de una numerosa fauna en su interior. Allí nidifican diez especies de aves marinas, donde anidan más de 20.000 parejas.

Entre éstas se destacan los pingüinos de Magallanes quienes ubican sus nidos en la zona de vegetación más densa aunque también hacen algunos nidos de tipo cueva o bajo arbustos en distintos lugares de la isla. 

 

También existen colonias de cormoranes biguá imperial, bandurria austral, garza bruja, escúa común, gaviota austral, gaviota cocinera, y pato crestón. A partir de esta colonias  se han generado acumulaciones de guano que se estiman podrían a 101 toneladas pro temporada.  

También transita el delfín austral, una llamativa variedad de cetáceo que migra hacia el sur austral y es posible avistar en las navegaciones por el lugar.


Otro de los testimonios históricos está dado en la estancia Killik Aike Norte, puesta en marcha por el malvinense Herbert Felton, con su muelle y embarcaciones propias denominadas “Malvina” y “Priscilla”, que realizaban el transporte desde el establecimiento hacia el puerto de Río Gallegos.


Otro ganadero proveniente de Malvinas fue William Halliday instalado en la estancia “Hill Station”, que puso en marcha a partir de su decisión de instalarse aquí. Vino al país en 1884, entrevistandose con el gobernador de Santa Cruz, Carlos María Moyano, con el objeto de enterarse de las condiciones que se exigían para poblar los campos del territorio.


Al arribar a su destino Rudd y sus compañeros empezaron a descargar sus efectos; pero la suerte no les había de ser propicia en esa su primera jornada pasada en tierra argentina. Un fuerte temporal que se levantó de pronto les inundó el barco y las olas que saltando sobre las bordas barrían la cubierta de la pequeña embarcación, les arrebataron todos los efectos que habían traído.


Era indispensable hallar agua y alimentos. La primera la encontraron esa noche antes de acostarse. En cuanto a los segundos sólo tenían lo que la naturaleza podía brindarles, esto es, guanacos y avestruces que pululaban por allí. Con el objeto de cazarlos compraron a los tehuelches dos perros con los que lograron su alimentación. 


Hasta pudimos rescatar de los archivos judiciales un juicio que Halliday le inicia a José Rivera en 1906, por falta de pago de un dinero prestado en ese entonces y que tramitó en dependencias judiciales de Chile, donde como citaramos este último se había instalado.


Un clásico de la historia y acervo local lo constituye la estancia “La Angelina”, cuya propiedad ahora corresponde a los hermanos Hunicken. Hace años, en algunas áreas localizadas frente a Santa Cruz, en ese paraje distante unos 34 km al noreste de Río Gallegos, sobre la Bahía Grande, se extraía centolla, en noviembre y diciembre, empleando enmalladoras, en una playa de cinco mil metros de largo y dos mil metros de ancho. Las faenas se realizaban durante la bajamar, aprovechando las amplias diferencias de mareas, de cerca de 10 m. Las cantidades capturadas oscilaban entre 4.000 y 9.000 ejemplares por temporada.


Moluscos, congrios, cazones, pulpos, sardinas, merluzas, entre otras variedades y la sensación de disfrutar de este paraje para muchas familias de nuestra ciudad.


La otra orilla es todo eso y mucho más. Son las pinturas rupestres en la estancia Güer Aike que forman parte de esas expresiones de los pueblos originarios que entre el valle del Río Gallegos, el Gallegos Chico y el río Chico, contabilizan más de 40 sitios relevados.


Tiene también formaciones de piedra volcánica, como final del denominado Campo Volcánico Pali Aike, que continua en Chile y en ella varios maares ( lagunas en lechos volcánicos ) como Laguna Azul, Potrok Aike, Bismarck, Pali Aike, entre otras.

 


Es la curiosidad navegante de los kayakistas actuales que permiten mostrar con fotos y videos subidos a las redes sociales, las formas y atractivos de la costa acantilada, que destacan la belleza de ese lugar desconocido por la gran mayoría de los habitantes de Río Gallegos.


Es la reminiscencia de la “Semana del Mar”, esa competencia que se libraba generalmente en el mes de abril, en la década del 40 del siglo pasado y que generaba una increíble expectativa en la población.


Es Paso Remolinos y Punta El Gancho, donde también naufragara el buque tanque “El Matrero”, un 18 de diciembre de 1933 y cuyos restos siguen allí, como testimonio de la historia. 


Más acá en el tiempo, es la patriada de don Jorge “el vikingo” Prado, aquel que se aventuró a encarar el negocio de las excursiones en la ría local y dejó su huella de enseñanza entre sus pasajeros y un reconocimiento en la comunidad.


Es el espíritu de Willy Kapper, aquel mecánico alemán afincado en Río Gallegos, inventor de la primera soldadora en la ciudad. Pero también dueño de una anécdota particular. Cuentan que luego de disfrutar de una jornada colmada de copas, el hombre volvía a su trabajo en la estancia de Victoriano Rivera, en uno de los escasos vehículos que había en la ciudad.


La suerte no lo acompañó, ya que al emprender la subida de  Güer Aike en una maniobra extraña terminó embistiendo al rodado en que se desplazaban el gobernador Yza y el teniente coronel Varela, en enero de 1921. Allí creen que nació el mito del Varela “malo”. 


En esas tierras se enfrentaron las huestes de los caciques tehuelches Kaile y Samele, según cuenta el ex gobernador Ramón Lista. Finalmente es la fé y la paz, expresados en el santuario de la Virgen de Güer Aike y en la Cruz de la Paz que soldados argentinos pusieron en la víspera navideña del año 1978, a escasos minutos de declararse la guerra con Chile por el conflicto del Canal de Beagle.


La otra orilla es todo esto y mucho más. Porque en ella hay historia, paisaje, recursos naturales y una cultura bien santacruceña. Hagamos posible conocerla.


Para ello se deberán adecuar los marcos legislativos o suscribir los convenios pertinentes para garantizar los accesos a estos atractivos, ya que el estado no tomó el resguardo de reservar para el interés público lugares tales como aréas de arte rupestre, volcanes o sitios de interés público. Es la asignatura pendiente para apostar a un desarrollo integral del turismo en Río Gallegos.


Agradecemos la apoyatura fotográfica de Eduardo Aguirre, Tomás De Elizalde, Andrea Lucic, Julio Eduardo Millalonco y Sebastián Navarrete. 

Otras Noticias