Historias de Patagonia: Victorino Carrizo y su llegada al sillón de la calle Alcorta

“Usted pregunte lo que necesite saber”, me dice del otro lado de la línea don Luis Victorino Carrizo Brugo, hombre cercano a los 96 años dueño de una lucidez que asombra.
domingo, 25 de abril de 2021 · 12:20

*Mario Novack
 
Y pregunté, no sólo acerca de la destitución de Mario Cástulo Paradelo, nuestro primer gobernador electo desde que Santa Cruz fue transformada en provincia y se diera un gobierno soberano y autónomo dejando atrás la etapa del Territorio Nacional, sino sobre la vida institucional de entonces.

Carrizo Brugo fue uno de los dos chubutenses a quienes les tocó en suerte gobernar Santa Cruz. El restante, más cercano en el tiempo, fue Sergio Edgardo Acevedo quien se desempeñó primero como vicegobernador y luego a partir del 2003 electo en la primera Magistratura Provincial.

Militante radical desde su juventud, el azar le tendió su mano para que asumiera como Convencional Constituyente reemplazando al fallecido Eulogio Ramos, en momentos en que se encontraba prestando servicios en la empresa YPF en la localidad de Comandante Luis Piedrabuena.

Las elecciones posteriores al dictado de la Constitución Provincial y la provincialización de Santa Cruz lo tendrían como protagonista del primer cisma institucional en estas tierras.

Los comicios del 23 de febrero de 1958 determinaron que Mario Cástulo Paradelo y Miguel Madroñal fuera la dupla elegida para comandar los destinos de la novel provincia que vivía horas de algarabía.

Sin embargo las pujas internas y el variado mosaico que representaban los partidos, en especial el del gobierno, llevaron a un desenlace de quiebres y destituciones. Más allá de la cita personal de los protagonistas el proceso social con un peronismo proscripto y las múltiples escisiones del radicalismo dejaron su huella en el proceso histórico.

Pero vayamos a la historia personal de Luis Victorino Carrizo reflejada en una entrevista del diario santiagueño “El Liberal”.

“ Yo soy patagónico. Nací en Chubut, en Corinto, que está al pie de la cordillera, donde mi abuelo compró una estancia. Un lugar de película. Mi papá, Luis Carrizo, vino desde Clodomira, en Santiago del Estero hasta allí. Se fue al sur cuando se construyó el ferrocarril Ingeniero Jacobacci. Ahí la conoció a mi madre, Luisa Brugo, y se casaron en Bariloche (Río Negro). Mi abuelo materno era un hombre rico, conservador -mi padre, pobre y radical-, y compró una inmensa estancia en Corinto donde crecí con mis otros hermanos y mis padres. Allí estábamos alejados de todo, a tal punto que conocí al primer chico que fue mi amigo, a los 6 años. Era un indiecito araucano, que formaba parte de un grupo de niños y niñas de una tribu cercana a la hacienda y que comenzó a tomar clases en un aula que mi abuelo mandó a construir y a la que también fuimos con mis hermanos (eran seis, cuatro varones y dos mujeres). 

Todavía tengo guardados un arco y una flecha que mi amigo me regaló”.

En búsqueda de nuevos horizontes

La necesidad de que sus hijos estudiaran, llevó a Luis Carrizo a instalarse con su familia en Esquel. Y más tarde a Santiago del Estero, donde consiguió un trabajo. En esta provincia, un adolescente Luis Carrizo Brugo se formó en la Escuela Industrial, junto con otros notables jóvenes, como el Arq. Argentino Cambrini. 

A punto de culminar sus estudios, a la Escuela Industrial llegó una propuesta de la empresa YPF que cambiaría su vida, porque lo llevaría a recorrer el país y años más tarde, a ocupar el máximo cargo en Santa Cruz como gobernador.

“Ofrecieron 10 becas para los mejores promedios, para formarnos en geofísica ya que no había universidades que te enseñaran eso. Tenían que prepararnos para realizar exploraciones en búsqueda de petróleo. Por supuesto me anoté y con otros 9 compañeros nos capacitaron en Buenos Aires. Al final quedamos cuatro”, recordó.

Tras realizar exploraciones en el sudeste santiagueño y el norte de Santa Fe, fue destinado a Formosa donde conoció a su primera mujer, Ema Ledesma. Luego, Luis fue trasladado a Santa Cruz, primero a Caleta Olivia y más tarde a una pequeña localidad, Comandante Luis Piedrabuena.

Despertar político

La política es su gran pasión, esa que abrazó desde adolescente. “Siempre fui militante. Soy un político por naturaleza”, se definió. En Santiago del Estero formó parte de la Unión Cívica Radical Junta Renovadora, que junto con el Partido Laborista llevaría a la Presidencia a la fórmula Juan Domingo Perón y Hortensio Quijano en la década del 40.

Esta participación en política renació en Santa Cruz: Piedrabuena era una sociedad pequeña, pero muy politizada, y sabía de las condiciones de Luis, que fue elegido convencional constituyente por la Unión Cívica Radical Intransigente (Ucri) que tenía como referente a Arturo Frondizi (presidente entre 1958 y 1962, hasta que lo derrocó el golpe, y que luego fundara el Movimiento de Integración y Desarrollo -MID-).

“La Convención Constituyente se reunió en Río Gallegos. Éramos todos jóvenes notables, idealistas y redactamos una Constitución que es una ‘joyita’ y que la tienen como la ‘niña bonita’ en algunas cátedras de Derecho Constitucional”, resaltó Luis, quien entre los artículos, rescata el 83. Este garantizaba que al menos un 20% del presupuesto tenía que destinarse a educación y buenos salarios para los docentes. 

“Porque uno de los problemas que tenemos en el país es el de la educación, de la capacitación de los maestros. Tenemos un país rico en recursos naturales, pero si no tenemos un buen recurso humano, lo otro no vale”, apuntó al respecto.

Al año siguiente, en el 58, con 32 años, fue elegido diputado provincial por la Ucri que ganó las elecciones, y sus pares lo nominaron para ocupar la presidencia de la flamante Legislatura. Como gobernador resultó electo un abogado entrerriano, Mario Cástulo Paradelo, “un político y buen hombre, pero se manejaba con mucho personalismo, como patrón de estancia”, describe Carrizo Brugo. 

La tensión con la Legislatura llegó a su punto máximo cuando destituyeron al Ejecutivo en un juicio político, que generó polémica por entonces según historiadores de Santa Cruz. Y el cuerpo legislativo nombró a Carrizo Brugo, que completó el mandato hasta 1962.

“Armamos un buen equipo, gobernamos bien, todavía nos recuerdan”, contó el desarrollista. Su carrera política que lo llevara a ocupar cargos institucionales llegó hasta ahí. Cuando terminó su mandato en el 62 intervinieron la provincia donde la Ucri había ganado y en el 63 proscribieron a ese partido, por lo cual él y muchos dirigentes decidieron abstenerse de participar en política. 

Sin embargo, no dejó de militar y de ser consultado por referentes políticos como Rogelio Frigerio, fundador con Frondizi del MID. Incluso en Santiago del Estero acompañó a algunos dirigentes, pero sin tomar protagonismo. Su última gran participación fue una solicitada en un diario de Santa Cruz, en la que apoyaba la candidatura presidencial de Cristina Kirchner.

Para cerrar, remarcó la transparencia en su manejo de los fondos públicos: “Como gobernador tenía gastos reservados por $400 mil pesos de aquel entonces y no toqué ni un mango. Incluso, para hacer política para las elecciones del 62 tomé un crédito en el banco y cuando nos corrieron quedé con una deuda importante. Habíamos ganado la elección, la Ucri había perdido, menos en Entre Ríos, La Pampa y Santa Cruz. Pero cuando yo terminé mi mandato nos intervinieron. Habíamos acordado que sería candidato a senador nacional en las próximas elecciones, pero nos proscribieron desde entonces y me jubilé en YPF”.

En su trabajo titulado “La Política en Santa Cruz entre 1957 y 1966. Partidos. Elencos
y elecciones”, el docente e investigador Juan Vilaboa sostiene que “debe considerarse que el gobierno de Paradelo significó el cese de las persecuciones políticas que se iniciaron con la Revolución Libertadora, más aún la burocracia del incipiente estado provincial significó un lugar de empleo para estos trabajadores. En estos años se produjo la reorganización sindical entre los gremios estatales, de comercio y petroleros, esta estuvo alimentada por los planes de lucha nacionales pero no estuvo exenta de diputas internas.

La conformación de una burocracia provincial alteró profundamente el escenario político en tanto que demandaba algo más que la lealtad a principios. Quienes hacían política desde el oficialismo administrando porciones del estado, ahora contaban con
recursos, e integraban a nuevas personas.

La acelerada variación en los elencos que se integran a la vida política es un dato importante que se explica en la integración de la burocracia provincial de nuevos actores que en muchos casos van definiendo sus identidades políticas en función de los lazos que trabaron al afincarse.

Esto permite pensar el conflicto del juicio político propiciado desde el legislativo contra Paradelo en términos de un sector de ese partido que se afianzaba sobre la base de la tradición partidaria con base en la legislatura, que trabo vínculos políticos con parte del conjunto de personal político que se iniciaba en cargos en el ejecutivo, y que capitalizaron la tensión que existía entre los radicales respecto del modo de adecuación de gobernar , esto se sumaba a viejas internas. 

Como la política es el terreno de las alianzas y se advierte que en la medida que la figura de Paradelo fue desgastándose surgieron alianzas cruzadas que lo desplazaron.

Este proceso de reacomodamiento lo tuvo también el peronismo, que de una posición dura fue moderándose en algunas de sus líneas hasta que encontró formas de cuestionamiento y acercamiento a las otras fuerzas de la política. Fue un tiempo de
crisis en la que se rearmaron los cuadros encargados de la conducción y se notan las pujas entre la vieja y nueva dirigencia.  

En los análisis del cuadro político caracterizaban la existencia de una “masa apática”, y a la UCRI como un enemigo con crisis internas que procuraba captar a los peronistas. Algunos sectores del peronismo veían en la consolidación del partido conservador popular otra amenaza sobre las filas partidaria, y advertían sobre la confluencia del partido regionalista con la UCRP. El peronismo se sentía en esos días falto de recursos para lo cual enfatizaba en la organización de las dos ramas. 

Pero también fueron surgiendo nuevas posiciones y fueron fluctuando los alineamientos. Uno de los que pujaba por consolidarse era Jorge Cepernic, el sector gremial en el que se destacaba Casimiro Alvares, un grupo de los viejos dirigentes del peronismo en el que se encontraban Félix Ríquez y Manuel López Lestón y un tercer grupo integrado por militantes más jóvenes entre los que se destacaban Edgardo Murguía y Alfonso Bórquez, a lo largo del tiempo fueron rearmando los lazos provinciales.

El gobernador Paradelo representaba un modo de acción política que operaba en la urgencia, con los recursos humanos disponibles y manteniendo el ideario de la industrialización desarrrollista. 

Quienes estaban siendo cabezas legislativas de la UCRI se transformaron en censores del ejecutivo. Los diputados de la UCRI, alineados tras la figura de Alcides Pérez Gallart ,se sentían capaces de resolver con mayor prolijidad técnica el manejo de la administración.

También pusieron el foco critico en la figura de Paradelo los partidos opositores y la prensa local.. Las urgencias de las regiones del interior y un estado en vías de organización alimentaron el desgaste sobre el gobernador, que poco tardó en derivar en un conflicto de poderes.

En el mes de junio de 1960 se inició el juicio al Vice Gobernador Madroñal, que ya se perfilaba desde antes de las elecciones. La rápida separación de la cabeza del legislativo permitió que llegara a la Vice gobernación el diputado Luis V. Carrizo.

En octubre el legislativo motoriza el juicio político contra Paradelo al que logra separar del cargo y permite al asunción de Carrizo a la Gobernación. De todos modos el debate jurídico en torno del juicio político se mantuvo hasta 1962 en que la justicia
dictaminó a favor de Paradelo en base los errores de procedimiento, en estas circunstancias se llegó a un acuerdo para que reasuma formalmente y renuncie. 

La llegada de Luis V. Carrizo, a la gobernación implicó la conformación de un nuevo gabinete, que con un núcleo proveniente de la legislatura intentó una nueva convocatoria a la vez que el desplazamiento de otros dirigentes de la UCRI .


Este recambio del personal politico interno de la UCRI se evidenció en las listas que esta fuerza postuló 1962.

En nuestra charla del jueves pasado volví a preguntar acerca de la destitución de Paradelo. “Era un hombre honesto, pero vivió siempre encerrado, lejos de la gente”, me respondió don Luis Victorino Carrizo.

“Fui a decirle que ocurría con tantas leyes que había sancionado la Legislatura y ninguna estaba reglamentada. Me respondió el gobernador soy yo. Ustedes están para otras cosas. Entonces volví a la Cámara y le transmití a los diputados lo acontecido. Fue por ese motivo que el cuerpo decidió enviar a Hiram Crowe y a Justo Alfredo Alsúa, los que volvieron con la misma respuesta ”.

La última pregunta para el ex gobernador fue si el voto para la destitución había sido unánime y me lo confirmó. De este modo quedó reflejado el abandono y las traiciones y realineamientos donde al decir de los analistas de la época confluyeron políticos, compañías como La Anónima, la Masonería con su Logia Rivadavia y los medios de prensa, con la ya poderosa “Opinión Austral”.

De este modo Carrizo Brugo completó su llegada al sillón de la calle Alcorta. La injusticia determinaría que la Caja de Previsión Social lo jubilara únicamente como diputado provincial, cuando en realidad él había sido, a partir de los resortes constitucionales vicegobernador y posteriormente gobernador en Santa Cruz.

Agradecimiento a Carlos Wild y Raúl Peralta por su aporte permanente en estas entregas de “Historias de Patagonia”.

 
 

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