Historias de Patagonia: Campo Volcánico Pali Aike

“Por aquí acamparon las tropas. Todavía sigo encontrando latas de viandada que los soldados comían mientras estaban acantonados en el cráter de este volcán”. Así nos contaba Elisa Zhan de Rodriguez, propietaria de la estancia Don Bosco, testigo directa de esta historia registrada en el año 1978.
domingo, 29 de agosto de 2021 · 15:00

*Mario Novack 

Ese, precisamente, fue el año de la puja con el vecino país de Chile en lo que se denominó “el conflicto del Canal de Beagle. En el cráter de ese volcán que como la mayoría de los que pueblan el sur de Santa Cruz, raramente sobrepasa los 200 metros, se instalaron los efectivos del Ejército Argentino, listos para entrar en acción.

El volcán es llamado Cerro Norte, se encuentra en la estancia Don Bosco y fue testigo directo de estos acontecimientos que mantuvieron en vilo a ambos países. Sobre la ladera sur se han montado las antenas de telecomunicaciones y también ha llegado la energía eléctrica al lugar, todo a partir de esos episodios.

El campo volcánico es mucho más que la Laguna Azul, quizás la de mayor conocimiento por parte de pobladores y turistas que han visitado el lugar. Estas lagunas formadas en los cráteres de los volcanes se denominan “maares” y en cuya extensión existen por lo menos cinco de ellas.

Otra de las más destacadas son la laguna “Potrok Aike”, considerada la de mayor extensión, lugar en donde se encuentra ubicada la estación experimental del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, INTA.

Localizada a 100 kilómetros al sudoeste de Río Gallegos, la laguna forma parte del campo volcánico Pali Aike, que se extiende desde el río Coyle hasta el Estrecho de Magallanes y presenta maares de gran diámetro formados por explosiones volcánicas.

La importancia de este espejo de agua- Potrok Aike - reside en que es el único sitio en este hemisferio con posibilidad de documentar detallada y cuantitativamente las modificaciones climáticas y ambientales ocurridas a lo largo de más de un período glacial (desde el Pleistoceno hasta la actualidad).

La investigación se realiza en el marco de un proyecto que incluye a distintas instituciones científicas internacionales, cuya parte argentina está representada por la UNPA, bajo la dirección de Hugo Corbella, docente de la Unidad Académica Río Gallegos.

En ese lugar desde hace muchos años se encuentran trabajando científicos de la Universidad alemana de Bremen, en estudios que pretenden determinar la edad del suelo en el continente de América del Sur.

Otros espejos de agua son las lagunas Pali Aike, Bismarck y Markatch Aike, Isola Bella y Laguna Arturo. Pero sin duda alguna el mito que rodeó a Laguna Azul aún perdura. Se afirmaba con una certeza digna de creencia que la Laguna no tenía fondo o que era “un ojo de mar”. Nada de eso resultó cierto los sondeos y estudios determinaron que su profundidad alcanza a los 156 metros.

El campo Volcánico Pali Aike es una extensión binacional compartida por Chile y Argentina. Nuestro país es quien tiene mayor cantidad de hectáreas del área volcánica.

Un poco de historia

Cuando el navegante español avistó la costa de la actual provincia de Santa Cruz dijo, al ver los volcanes,  que parecían frailes en posición de rezo. Fray Francisco José García Jofre de Loaísa era natural de Ciudad Real y pertenecía a una de las grandes familias de la nobleza castellana. 

La carrera de Jofre daría un salto al servicio de Carlos I, para el que iría ocupando cargos importantes hasta que en 1524 fue elegido como Capitán General. Sería el Comandante en jefe de la Flota encargada de reivindicar las Islas Molucas para la Corona, debiendo atravesar el Estrecho de Magallanes.

El 14 de enero de 1526, cuatro de los siete navíos pasaron el estrecho de Magallanes, los otros tres, la nave capitana Santa María de la Victoria que dirigía Jofre, la San Gabriel y el patache, entraron por equivocación por la desembocadura del río Gallegos y embarrancaron, aunque consiguieron continuar más tarde al subir la marea. Fray Juan de Areyzaga fue uno de los que exploraron este río y costa cercana. Una tempestad hizo naufragar a la nave comandada por Elcano en el cabo Vírgenes y tuvo que pasar a otra, mientras que la nao San Gabriel puso rumbo a España.

El 24 de enero, García Jofre de Loaísa logró entrar en el canal con una de las naos, la San Lesmes dirigida por Francisco de Hoces, impulsada por los violentos vientos, fue obligada a salir del estrecho y llevada a contornear la costa de la Tierra del Fuego, hasta llegar a la latitud 55° sur. Al reunirse luego con el resto de la escuadrilla, informó haber alcanzado allí donde hay acabamiento de Tierra. Se trataba del descubrimiento de un nuevo paso hacia el Pacífico al sur de Tierra del Fuego, el llamado cabo de Hornos.

Areyzaga, Uriarte y Urdaneta escribirían detalladas relaciones de su paso por el estrecho de Magallanes y sus aventuras en tierra. El día 26 de Mayo de 1526, las naves, reducidas ya a cuatro, llegaron al océano Pacífico después de seis meses de dificultosa navegación.

La formación Frailes de los volcanes, está ubicada en campos de la estancia El Condor, rumbo a Cabo Vírgenes y se divisa desde Río Gallegos, inclusive. Otros volcanes se divisan cuando se transita la ruta nacional N° 3  rumbo a Tierra del Fuego y además cuando se circula por la ruta nacional 40.

El docente y vulcanólogo Hugo Corbella, sostuvo que “ hay que tener en cuenta que la zona de Río Gallegos estuvo bajo glaciares hace apenas un millón de años y que luego hubo cinco grandes retrocesos y avances del hielo que dejaron sus marcas en los alrededores” y aseguró que : “No existe un lugar igual en ninguna otra parte del mundo”.

Corbella también explicó que los sedimentos del espejo Potrok Aike “se fueron depositando como hojas de un libro a lo largo del tiempo dentro de la laguna”, y precisó que son finísimas capas que retienen información concisa y detallada del momento en que se asentaron, por lo que conservan “un contenido vegetal, animal, isotópico y químico que va a permitir reconstruir toda la historia climática de esta sucesión extraordinaria que encontramos”.
  Si bien reconoció que las cenizas volcánicas que se encontraron en los márgenes del cráter permiten calcular una antigüedad de 770 mil años, aclaró: “Aún no se sabe si la sucesión completa de los sedimentos va a alcanzar esta edad”. Y acotó: “De cualquier manera, ya sería un gran avance para poder conocer cuál fue nuestro pasado climático y, en función de esto, saber qué nos espera en el futuro”.

En Pali Aike han existido tres períodos de erupciones, el más antiguo ocurrió entre 3 millones a 1 millón de años; el segundo, se desarrolló hace 170.000 años y formó el cráter de Pali Aike. El último, entre 16.000 a 10.000 años, dio origen al cráter Morada del Diablo.

Estudios arquelógicos en la zona, afirman que hace 10.000 años arribaron a la comarca de Pali Aike y territorios vecinos los primeros humanos, “Hombres de Fell” o paleoindios, quienes ocuparon para su habitación las grutas y abrigos que existen en el área volcánica. Ahí convivieron con representantes de la fauna pleistocénica tardía, tales como milodones, tigres dientes de sable y caballos salvajes o americanos, entre otros, algunos de los cuales les sirvieron como alimento. 

Tras un período de convulsiones telúricas, 8.000 a 7.000 años antes del presente, llegaron nuevos grupos humanos que posiblemente fueron los antecesores de los Aónikenk, nómadas, cazadores recolectores que vivieron hasta entrado el siglo XX. Los indicios del poblamiento humano en la zona, se evidencian en rastros culturales hallados, como instrumentos óseos y líticos, pinturas rupestres y sepulturas.

Uno de los lugares de singular belleza se localiza en el límite entre Argentina y Chile, donde el volcán Cerro del Diablo, se yergue majestuoso. Los helechos y achicorias que crecen en sus grietas pueden alcanzar los dos metros de altura, buscando la luz diurna. 

 

La zona fue durante mucho tiempo escenario de ejercicios militares y paradójicamente el tres es un número significativo en la historia personal. Tres conscriptos de la clase 1933 se conocieron y convivieron durante el Servicio Militar Obligatorio. Ellos eran Santiago Ibarra, Jaime Stout y José Novack.

Cada uno de ellos tuvo una historia diferente. Los dos primeros eran vecinos de Río Gallegos, mientras que Novack llegó para cumplir con la obligación de la conscripción, retornando a Coronel Dorrego con muchas vivencias y un álbum fotográfico.
  
En él se reflejaban los tiempos de un año 1954, ya de gran ebullición, cuando se conspiraba en las unidades militares para derrocar al gobierno del Teniente General Juan Domingo Perón. Esas fotos me permitieron conocer el Río Gallegos de entonces.

Santiago Ibarra tuvo una vida durísima. Fue criado por su padrastro – un gallego de apellido Prado – que dejó una numerosa descendencia. Hincha de Boca Juniors, se convirtió en ingresante a la Administración Pública en el entonces Territorio Nacional de Santa Cruz.

Alternó durante muchos años con la labor de taxista, hasta que sus problemas de salud comenzaron a manifestarse, provocando su jubilación anticipada en el sector público donde se había desempeñado como chofer del área de Ceremonial y Protocolo.

Los problemas de hipertensión fueron minando su salud al punto de fallecer muy joven un 11 de marzo de 1986. Fue precisamente su hijo – Luis Milton Ibarra Philemón – quien lo encontró en oportunidad de visitarlo en la casa donde Santiago vivía solo.

Don Jaime Stout, fue policía del Territorio Nacional de Santa Cruz. Hombre de rondas invernales que recordó las numerosas oportunidades en que los comerciantes de la avenida Roca le abrían sus puertas para arrimarse a las estufas y salamandras y así mitigar el frío reinante.
  
Un  de 19 de julio se produjo el deceso de Jaime, a quien por estos buscan homenajear denominando con su nombre al área del predio de la Reserva Sur, en la capital de Santa Cruz. El ultimo de los conscriptos de la 33 – José Novack - partió un primero de marzo de 2020.

Fueron los 3 conscriptos de la clase 33, y como coincidencia la foto que muestra los ejercicios militares fue tomada un día del lejano mes de marzo en la Estancia Tres de Enero, propiedad también de  Elisa Zhan.
  
  
  


  
 

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